Aunque no se le venera con el título de «San» en el mismo sentido que los mártires, Tyrannius Rufinus, conocido como Rufino de Aquileya o Rufino de Concordia, fue una figura eclesiástica de gran importancia en el siglo IV y principios del V,. Nació en Concordia Sagittaria (Venecia), a unos 60 km de Aquileya, y fue bautizado en Aquileya alrededor del 370-371.
Vida y Formación
Rufino completó sus estudios en Roma y luego se unió a la vida ascética en Aquileya. Posteriormente, viajó a Egipto (c. 372-380), donde estudió durante ocho años con Dídimo el Ciego, un destacado intérprete de las ideas de Orígenes. Esta experiencia lo convirtió en un erudito y traductor de las obras de Orígenes. En Egipto, también documentó la vida de los monjes, traduciendo o escribiendo la Historia Monástica.
Alrededor del 382, Rufino se estableció en una comunidad monástica masculina en Jerusalén, donde se dedicó a la traducción, especialmente de manuscritos de San Jerónimo.
Relación con San Jerónimo y Controversia Origenista
Rufino fue amigo y corresponsal de San Jerónimo, quien le dedicó varias de sus obras,. Sin embargo, su relación se vio empañada por la controversia origenista. Rufino fue acusado de ser seguidor de Orígenes, junto con el obispo Juan y Paladio, y fue denunciado como hereje por Epifanio de Salamina alrededor del 394.
En el año 399, Rufino fue acusado de introducir herejías en la Iglesia romana a través de su traducción del Peri Archon de Orígenes. Aunque el Papa Anastasio I desaprobó fuertemente la traducción de Orígenes, dejó a Rufino a su propia conciencia. Rufino se defendió en su Apologia ad papam Anastasium (400) y en la Apologia contra Hieronymum (401), donde refutó las acusaciones de los amigos romanos de Jerónimo.
A pesar de la disputa, San Cromacio de Aquileya, obispo de la ciudad, intentó mediar entre Jerónimo y Rufino, manteniendo la comunión eclesiástica con este último y animándole a no responder a los últimos ataques de Jerónimo, sino a dedicarse a nuevas obras literarias,.
Contribuciones Literarias y Teológicas
Rufino fue un prolífico traductor y escritor, abriendo gran parte de la literatura griega al mundo de habla latina. Entre sus traducciones más importantes se encuentran:
Obras de Basilio de Cesarea y Gregorio Nacianceno.
Las Recognitiones Clementis (Reconocimientos de Clemente de Roma), una obra que, según él, le fue encomendada por la virgen Silvia y posteriormente solicitada por el obispo Gaudencio,.
La Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, a la cual añadió los libros décimo y undécimo,. Esta traducción fue realizada a instancias de San Cromacio, con el propósito de distraer las mentes de los hombres de las calamidades de las invasiones bárbaras.
Las Sentencias de Sixto y las Sentencias de Evagrio. Sin embargo, Jerónimo criticó a Rufino por atribuir las Sentencias de Sixto, un filósofo pitagórico pagano, a Sixto, un mártir y obispo romano, sin mencionar a Cristo, profetas o apóstoles en la obra.
La obra de Pánfilo Mártir Contra los matemáticos. Jerónimo también señaló que Rufino atribuyó el primer libro de los seis libros en defensa de Orígenes, escritos por Eusebio de Cesarea (considerado arriano), al santo mártir Pánfilo, para hacer más aceptables las obras de Orígenes a los oídos latinos.
Además de sus traducciones, Rufino escribió obras originales, incluyendo una Exposición del Credo de los Apóstoles (Expositio symboli),. Esta obra es de considerable valor por su testimonio sobre el estado del Credo en las iglesias locales a principios del siglo V, especialmente sus variaciones, y por mostrar la adaptación de las ideas orientales a la teología occidental. El Credo de Aquileya, sobre el cual Rufino hizo su comentario, incluía las frases «invisible e impasible» para Dios Padre y «la resurrección de esta carne» en lugar de «la resurrección de la carne». También escribió sobre la bendición de Jacob a los patriarcas en un sentido histórico, moral y místico, y varias epístolas de exhortación, destacando las dirigidas a Proba.
Últimos Años y Muerte
Rufino pasó un período fructífero en la comunidad monástica de Pineto, cerca de Terracina, después de regresar de Oriente. Sin embargo, la presión de los bárbaros sobre Roma lo obligó a huir hacia el sur, llegando a Sicilia. En el prólogo de sus homilías sobre el Libro de los Números, relata haber presenciado los incendios en Reggio causados por los bárbaros en septiembre del 410. Murió repentinamente, y su significativa contribución literaria fue, en parte, eclipsada por la ira de Jerónimo hacia él.
Legado
La Iglesia de Aquileya, donde Rufino vivió y trabajó, fue un centro ferviente de vida cristiana, con una gloriosa historia de fidelidad al Evangelio y una fuerte resistencia a la herejía arriana,. San Cromacio, obispo de Aquileya, fue un amigo y mentor de Rufino, y lo animó en sus trabajos de traducción,. La obra de Rufino fue fundamental para la difusión del pensamiento griego en el Occidente latino, enriqueciendo la teología y la erudición de la Iglesia.