San Rupert aparece también con las formas Ruprecht, Hrodperht, Rudbertus, Robert y otras variantes germánicas. La tradición antigua lo presenta como miembro de una familia noble franca, aunque no existe certeza histórica sobre su año de nacimiento ni sobre su supuesto origen merovingio. Murió en Salzburgo el domingo de Pascua, el 27 de marzo de 718.1
Antes de iniciar su actividad en Baviera, Rupert era obispo de Worms. Su reputación de hombre culto, prudente, caritativo y firme en la fe llegó hasta Teodón II, duque de Baviera. El duque buscaba fortalecer el cristianismo en sus territorios y pidió al obispo que acudiera para renovar y extender la vida cristiana.1
La Baviera de aquel tiempo no constituía una región religiosamente uniforme. El cristianismo había llegado durante la época romana, pero la desaparición de buena parte de la población romanizada, la llegada de nuevos grupos y la escasez de clero habían debilitado sus estructuras. Junto a comunidades cristianas subsistían costumbres paganas y formas religiosas poco integradas en la tradición católica.1,2
La evangelización bávara, por tanto, no comenzó de cero ni dependió de un único misionero. Antes y después de Rupert participaron predicadores procedentes de las regiones francas, misioneros vinculados a las tradiciones irlandesas y anglosajonas, obispos enviados desde Roma y colaboradores locales. La acción de Rupert debe comprenderse dentro de ese proceso amplio de restauración y organización de la Iglesia.


