Infancia y primeros años
Charbel nació como Youssef Antoun Makhlouf el 8 de mayo de 1828 en el pequeño pueblo de Beqaa Kafra, en el Líbano, en el seno de una familia campesina. Quedó huérfano de padre a los tres años y su madre se volvió a casar con un hombre piadoso que, según la costumbre local, se ordenó sacerdote1. Desde niño mostró una gran devoción por la vida religiosa, inspirándose en los dos tíos eremitas que habitaban la «Valle de los Santos». A los diez años comenzó a trabajar como pastor, pero dedicaba sus momentos libres a la oración en una cueva que hoy es lugar de peregrinación1.
Vocación y ingreso al monacato
A los 23 años, tras una noche en que escuchó una voz clara del Señor llamándolo, abandonó su hogar sin despedirse y se dirigió al monasterio de Nuestra Señora de Mayfouk, donde ingresó en 18511. Allí recibió la formación monástica según la regla de San Antonio del orden libanés maronita, hizo sus votos solemnes y estudió teología en Saint‑Cyprien de Kfifane. Fue ordenado sacerdote en 1859 y pasó dieciséis años en vida comunitaria en Annaya antes de retirarse a la soledad del eremitorio de los Santos Pedro y Pablo, dependiente de Annaya, donde vivió en completa austeridad durante veintitrés años2.
Vida eremítica y espiritualidad
En el eremitorio, Charbel practicó una vida de sobriedad extrema: ayunos prolongados, vigilia constante y oración ininterrumpida ante el Santísimo Sacramento. Su fama de «Padre Pío del Líbano» se extendió rápidamente; la gente acudía a él como a un médico del alma y del cuerpo, buscando consuelo y curación1. Su humildad, obediencia y amor a la Virgen María fueron rasgos distintivos de su santidad3.

