San Serafín de Montegranaro nació en Montegranaro en torno a 1540, con el nombre de Félix de Nicola (según la tradición recogida en las fuentes biográficas). Desde joven estuvo en contacto con el mundo sencillo: se menciona que trabajó como pastor, un oficio que, lejos de apartarlo de Dios, le dio tiempo y recogimiento para la oración y otros ejercicios piadosos.1,4
En la misma línea, las biografías subrayan el perfil de una vida profundamente arraigada en la humildad: tras la muerte de sus padres, soportó un trato duro por parte de un hermano mayor. Aun en ese contexto, no se endurece interiormente, sino que se orienta con firmeza hacia Dios, preparando así el terreno para su entrega religiosa.1

