San Silas es conocido por dos nombres documentados en el Nuevo Testamento y en la tradición antigua: Silas (forma griega) y Silvano (Silvanus, forma latina). Una catequesis del papa Benedicto XVI subraya que «Silas» es una forma griega de un nombre judío, del cual deriva también la forma latina «Silvanus»; y añade que el nombre Silas se atestigua únicamente en los Hechos de los Apóstoles, mientras que Silvanus aparece en las Cartas paulinas.2
Esta doble forma nominal no se entiende como duplicación de personas, sino como un mismo colaborador visto desde contextos lingüísticos distintos: por eso, en la lectura creyente de los textos, Silas se integra plenamente en la historia apostólica narrada por san Lucas en Hechos y completada, en su dimensión epistolar, por el testimonio de las cartas de san Pablo.2,1
