La Iglesia romana en el siglo II
Sotero ejerció el ministerio episcopal en una época en la que las comunidades cristianas todavía carecían de muchas estructuras jurídicas, administrativas y litúrgicas que aparecerían más tarde. La Iglesia vivía integrada en ciudades del Imperio romano, reunida en casas particulares y dirigida por obispos, presbíteros y diáconos.
La disciplina eclesiástica de aquel periodo no puede interpretarse mediante categorías propias de la Edad Media o de la época moderna. Las formas posteriores de derecho canónico, los procedimientos jurídicos uniformes y las instituciones centralizadas todavía no existían. La vida de las comunidades dependía en buena medida de la autoridad de sus obispos, de la tradición recibida de los apóstoles y de la comunión práctica entre las distintas iglesias.
La disciplina cristiana comprendía la formación de los fieles, la doctrina, la conducta moral y el culto. Sin embargo, las normas positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica se encontraban todavía en una fase de desarrollo, y las iglesias afrontaban las cuestiones pastorales mediante cartas, exhortaciones, decisiones episcopales y costumbres recibidas.
Fechas del pontificado
Las fuentes históricas no coinciden por completo en la cronología del pontificado de Sotero. Una datación ampliamente aceptada sitúa su gobierno aproximadamente entre 166 y 175, aunque algunos catálogos antiguos y autores de la historiografía eclesiástica propusieron fechas algo diferentes, como 167-175.
Un catálogo pontificio antiguo, transmitido en una compilación posterior, presenta una cronología distinta y coloca la elección de Sotero alrededor del año 162. Este dato refleja la dificultad de reconstruir con exactitud las sucesiones episcopales romanas del siglo II, cuyos registros no poseen la precisión de los archivos pontificios de épocas posteriores.
La sucesión tradicional sitúa a Sotero después de san Aniceto y antes de san Eleuterio. La documentación permite afirmar con seguridad razonable que Sotero perteneció a la sucesión de los obispos de Roma de la segunda mitad del siglo II; en cambio, las fechas exactas de comienzo y final de su pontificado deben tratarse con prudencia.
Origen
Una tradición recogida por catálogos pontificios tardíos presenta a Sotero como originario de Fondi, en la región italiana de Campania. También le atribuye el nombre de su padre, Concordio. Estos detalles pertenecen a una tradición biográfica posterior y no cuentan con el mismo grado de certeza que el testimonio contemporáneo de Dionisio de Corinto sobre su actividad pastoral.
La escasez de datos biográficos resulta habitual entre los primeros papas. Las comunidades cristianas del siglo II conservaron mejor la memoria de la doctrina, del testimonio martirial y de las relaciones entre iglesias que los datos personales de cada obispo.