El primero de los obispos de Bourges con este nombre fue San Sulpicio el Severo, quien fue elevado a la sede episcopal en el año 5841. A menudo se le ha identificado erróneamente con Sulpicio Severo, el historiador de San Martín1. San Gregorio de Tours lo describió como un hombre de noble cuna, uno de los principales senadores de la Galia, dotado de gran talento oratorio y experto en ritmos poéticos1.
Su elección como obispo de Bourges se produjo tras la vacante dejada por la muerte de Remigio. A pesar de que varios candidatos ofrecieron regalos al rey Gontrán para asegurar su favor, el monarca rechazó estas prácticas simoníacas y apoyó la elección de Sulpicio, quien fue ordenado y consagrado obispo1.
Poco después de su consagración, Sulpicio celebró un concilio en Auvernia para resolver una disputa entre dos de sus sufragáneos, Inocencio, obispo de Rodez, y Ursicino, obispo de Cahors, sobre la posesión de ciertas parroquias. El concilio dictaminó que el obispo de Cahors debía conservar las parroquias en cuestión, ya que el obispo de Rodez no había podido probar una posesión prolongada por parte suya o de sus predecesores1.
San Sulpicio el Severo también asistió al Concilio de Mâcon en 5851. Falleció en el año 591, y su fiesta se celebra el 29 de enero en el Martirologio Romano1.
