Además de su testimonio doctrinal, Teófano es recordado por su trabajo literario e histórico. Se narra que, a instancia urgente de su amigo George Syncellus, se encargó de continuar la crónica durante los años 810 a 815. En este marco, su obra trata del período desde el año 284 hasta el 813.,
La crónica se organiza con dos partes: una primera que presenta la historia «por años» y otra con tablas cronológicas. También se indica que su contenido, aunque no siempre alcanza precisión crítica moderna—algo que, por el propio talante ascético del autor, se consideraba difícil—superó a la mayoría de las crónicas bizantinas de su tipo.
La importancia de Teófano como cronista se refleja también en estudios especializados sobre historiografía bizantina: se afirma que su Chronographia es una fuente fundamental para la historia bizantina de los siglos VII y VIII, especialmente en el período considerado «oscuro» correspondiente a los emperadores iconoclastas.
Asimismo, se señala que Teófano trabajó con materiales ya existentes, en relación con los textos de Syncellus y otras tradiciones historiográficas integradas en ese «ciclo» de cronistas bizantinos.,