El nombre Teófilo aparece en la historia eclesiástica con distintas figuras. La tradición cristiana reconoce más de un «Teófilo» relevante, aunque no todos entran en la misma categoría de «santo» en el sentido litúrgico moderno:
Teófilo de Antioquía
Teófilo de Antioquía, identificado con el obispo de esa sede, dejó una obra apologética conocida por Ad Autolychum; la tradición antigua describe su contenido como defensa del cristianismo y conversión desde el paganismo. También se le atribuyen, en discusiones patrísticas, trabajos catequéticos y comentarios vinculados a la exégesis bíblica.
Teófilo de Alejandría
Teófilo, patriarca de Alejandría (siglo V), aparece ligado a controversias doctrinales y a hechos históricos vinculados a la transición religiosa del mundo antiguo en Egipto. La tradición histórica lo sitúa además en debates eclesiales que marcaron el periodo, y describe su participación en conflictos y decisiones políticas con un fuerte impacto social.
Teófilo de Cesarea
También existe un Teófilo como obispo en Palestina (Cesarea), vinculado con una carta sinodal sobre la celebración de la Pascua en relación con la práctica judía.
Esta pluralidad explica por qué una persona puede oír «San Teófilo» y pensar en distintos personajes; la celebración franciscana de San Teófilo de Corte se distingue por su vida y su misión de retiros.