Autoría y contenido
San Pablo dirigió a Timoteo dos epístolas (1 Tim y 2 Tim) y a Tito una, conocidas como cartas pastorales. En ellas se tratan temas de liderazgo eclesiástico, doctrina y conducta cristiana. La Iglesia universal reconoce su inspiración divina y autoría paulina, como confirmó la Comisión Bíblica en 1913.
En 1 Tim 3:1‑13 se describen los requisitos para ser obispo, resaltando la necesidad de ser irreprensible, esposo de una sola mujer, templado y buen maestro. En 2 Tim 1:6‑7 Pablo exhorta a Timoteo a «reavivar el don de Dios» mediante la imposición de manos, subrayando la importancia del espíritu del sacerdocio.
Influencia doctrinal
Los escritos pastorales abordan también la lucha contra herejías emergentes, como el gnosticismo, y la defensa de la libertad del evangelio frente a la imposición de la circuncisión, reflejando la prudencia de Pablo al circuncidar a Timoteo por razones estratégicas y no doctrinales,.