Debido a sus excepcionales dotes intelectuales, Tomás fue llamado a París para ser profesor de teología en la cátedra dominica. Su producción literaria fue asombrosa, abarcando comentarios sobre la Sagrada Escritura y las obras de Aristóteles, así como obras sistemáticas monumentales como la Summa Theologiae,.
La Summa Theologiae
La Summa Theologiae es considerada su obra más importante y la exposición más completa de la enseñanza teológica jamás ofrecida al mundo. Tomás trabajó en ella durante cinco años, aunque nunca la terminó. En el prólogo de la Summa, Tomás explica su propósito de presentar la verdad católica de una manera adecuada para los principiantes, abordando las deficiencias de los métodos de enseñanza de su tiempo que no seguían un «orden de aprendizaje» sino la «exposición de libros». Esta obra fue tan influyente que fue una de las tres obras de referencia colocadas sobre la mesa en el Concilio de Trento, junto con la Biblia y los Decretos Pontificios.
Otras Obras Notables
Además de la Summa Theologiae, Tomás escribió la Summa contra Gentiles, una obra destinada a ayudar a los dominicos a predicar a musulmanes y judíos, concentrándose en cómo la doctrina cristiana podía presentarse a quienes no aceptaban la autoridad de la Biblia,. También escribió De rationibus fidei contra Saracenos, Graecos et Armenos, que aborda objeciones musulmanas específicas. Otras obras incluyen De unitate intellectus contra Averroistas, donde refuta la doctrina de un intelecto único para todos los hombres,, y De aeternitate mundi, sobre la eternidad del mundo.
En sus escritos, Tomás de Aquino subraya que la verdad de la razón no puede ser contraria a la verdad de la fe cristiana, ya que ambas provienen de Dios. Argumenta que cualquier argumento contra las enseñanzas de la fe no procede lógicamente de los primeros principios de la naturaleza, sino que son razones probables o sofísticas.