Infancia y vocación sacerdotal
Toribio Romo González nació el 16 de abril de 1900 en Santa Ana de Guadalupe, localidad perteneciente a la parroquia de Jalostotitlán, en el estado mexicano de Jalisco. Su diócesis de origen era San Juan de los Lagos.1
Desde joven manifestó una profunda inclinación hacia la vida sacerdotal. Su espiritualidad estuvo marcada por la oración constante y por una particular devoción a la Eucaristía, centro de su vida interior y de su ministerio. La celebración de la Santa Misa ocupaba para él un lugar esencial, incluso en los momentos de persecución y peligro.1
Sacerdocio y actividad pastoral
Romo recibió la ordenación sacerdotal antes de la intensificación de la persecución religiosa mexicana. Como sacerdote diocesano, desarrolló su ministerio en distintas comunidades de Jalisco y ejerció como vicario con funciones de párroco en Tequila, dentro de la archidiócesis de Guadalajara.1
Su actividad pastoral comprendía la celebración de la Eucaristía, la administración de los sacramentos, la atención espiritual de los fieles y la conservación de los registros parroquiales. La situación política obligó a muchos sacerdotes mexicanos a abandonar públicamente las iglesias y a continuar su ministerio en lugares ocultos o en casas particulares.2,3
Romo encontró refugio en Aguascalientes, cerca de Tequila, desde donde continuó atendiendo a los católicos de la zona. Allí dedicó largas horas a actualizar los libros parroquiales. Su entrega pastoral no disminuyó a pesar del cansancio, la inseguridad y la posibilidad de ser descubierto.1

