Ubaldo Baldassini nació en Gubbio, Umbría, Italia, a principios del siglo XII, en el seno de una familia noble1,2. Siendo aún muy joven, quedó huérfano de padre y fue puesto bajo la tutela del prior de la iglesia catedral de su ciudad natal, donde recibió su educación1. Más tarde, se unió a la comunidad de canónigos regulares de la catedral1.
Con un deseo ardiente de servir a Dios con mayor regularidad y fervor, Ubaldo se trasladó al Monasterio de San Secondo en la misma ciudad, donde permaneció por varios años1. Su búsqueda de una vida más estricta lo llevó a visitar una ferviente comunidad de canónigos regulares en Viena, establecida por el Beato Pedro de Honestis, cuyas reglas habían sido aprobadas por el Papa Pascual II1. Ubaldo pasó tres meses con estos canónigos para aprender y comprender sus prácticas, con la intención de implementarlas entre sus propios canónigos en Gubbio, lo cual logró a su regreso1.
Durante este período, Ubaldo se distinguió por su gran regularidad, su pobreza —habiendo donado todo su vasto patrimonio a los pobres y a la restauración de monasterios—, su humildad, mortificación, mansedumbre y fervor1. Su reputación de santidad se extendió, y aunque se le ofrecieron varios obispados, los rechazó todos1.

