La Condesa de Gondi, profundamente conmovida por la labor de Vicente, le ofreció una dotación para establecer una misión perpetua entre la gente común. Aunque inicialmente Vicente, por humildad, se consideró no apto para la tarea, este proyecto dio origen a la Congregación de la Misión.
La Congregación de la Misión (Lazaristas/Vicentinos)
En abril de 1625, San Vicente de Paúl tomó posesión del Collège des Bons Enfants en París, que se convirtió en la primera casa de la nueva comunidad. En 1633, el prior de los canónigos regulares de San Víctor les cedió el priorato de Saint-Lazare, que se convirtió en la casa principal de la congregación. De ahí que sus miembros sean conocidos como Lazaristas o Vicentinos,.
La Congregación de la Misión está compuesta por sacerdotes seculares que hacen cuatro votos simples: pobreza, castidad, obediencia y estabilidad. Su principal objetivo es la evangelización, especialmente entre la gente del campo, la dirección de seminarios diocesanos y otros, y misiones en todas partes del mundo,,. San Vicente vivió para ver veinticinco casas fundadas en Francia, Piamonte, Polonia y otros lugares, incluyendo Madagascar.
La vida prescrita para sus seguidores, aunque no extraordinariamente diferente de otros eclesiásticos en comunidad, enfatizaba la piedad diaria, la caridad entre ellos, y la obediencia a los superiores. Vicente de Paúl se opuso activamente a la herejía jansenista, afirmando que «Nuestro Señor murió por todos nosotros y desea salvar al mundo entero».
Las Hijas de la Caridad
La fundación de las Hijas de la Caridad surgió de la necesidad de una asistencia más sistemática y dedicada a los pobres y enfermos,. Vicente había establecido confraternidades de caridad (la primera en Châtillon) para atender a los enfermos pobres en cada parroquia. Sin embargo, las damas de la alta sociedad que inicialmente ayudaban, aunque celosas, no siempre tenían el tiempo o la fuerza física para las exigencias de la labor.
Fue con la ayuda de Santa Luisa de Marillac (Mlle Le Gras), que Vicente encontró el instrumento perfecto,,. Luisa de Marillac poseía una inteligencia clara, coraje inquebrantable, notable resistencia a pesar de su frágil salud, y una profunda humildad. En 1633, se estableció un centro de formación o noviciado en la Rue des Fosses-Saint-Victor, la casa que Mlle Le Gras había alquilado.
Las Hijas de la Caridad son una congregación de mujeres con votos simples, dedicadas a obras corporales y espirituales de misericordia. San Vicente insistió en que no eran una orden religiosa en el sentido tradicional, sino mujeres cristianas dedicadas al servicio de los enfermos y los pobres. Sus «conventos» serían las casas de los enfermos, sus «celdas» habitaciones alquiladas, sus «capillas» las iglesias parroquiales, y sus «claustros» las calles de la ciudad o las salas de los hospitales,. En 1642, permitió que cuatro de ellas tomaran votos anuales de pobreza, castidad y obediencia. La aprobación formal de la compañía y su colocación bajo la dirección de la Congregación de la Misión llegó en 1655.
Las obras de las Hijas de la Caridad se multiplicaron rápidamente, encargándose del cuidado de los pacientes en hospitales como el Hôtel-Dieu de París, organizando hogares para niños expósitos (huérfanos y abandonados) y asumiendo la enseñanza de niños,,. Se les atribuye la mejora del sistema de asilos para niños expósitos.