Formación y ministerio diaconal
Las antiguas narraciones hagiográficas presentan a Vicente como discípulo de san Valero, obispo de Zaragoza. Según esa tradición, Valero lo formó en la fe y en el conocimiento de las Escrituras, lo ordenó diácono y le confió la predicación y la enseñanza de los fieles. La Catholic Encyclopedia recoge que Vicente asumió esa tarea porque el obispo tenía dificultades para hablar.
La tradición también atribuye a Vicente un origen zaragozano, y nombra a sus padres como Eutiquio y Enola, natural de Huesca. Estos detalles pertenecen a la biografía transmitida por las narraciones antiguas, no a datos que la documentación más temprana permita comprobar de forma independiente.,
Arresto y traslado a Valencia
El gobernador Daciano ordenó detener a Valero y Vicente. Los dos clérigos fueron conducidos desde Zaragoza hasta Valencia, encadenados y sometidos a prisión. El calendario romano conserva la memoria conjunta de ambos: Valero fue desterrado, mientras Vicente padeció cárcel, hambre y torturas.,
La tradición atribuye a Vicente la defensa pública de la fe cristiana ante las autoridades. En el relato de Alban Butler, el diácono respondió por sí mismo cuando el juez interrogó a los prisioneros y expresó su disposición a sufrir antes que renegar de su fe.
Martirio
Las narraciones describen una sucesión de tormentos. Vicente habría sufrido el potro -un instrumento que estiraba las extremidades-, azotes y quemaduras sobre una parrilla de hierro. Después, sus verdugos lo encerraron en una celda cuyo suelo estaba cubierto de fragmentos de cerámica, con la intención de agravar sus heridas. El martirologio romano resume el suplicio con referencias a la cárcel, el hambre, el potro y las planchas de hierro candente.,
Según la tradición, Vicente murió a consecuencia de los tormentos. Las narraciones añaden que sus compañeros cristianos pudieron acercarse a su cuerpo y que el gobernador ordenó abandonarlo para impedir que los fieles lo honraran. Una versión posterior cuenta que un cuervo protegió el cadáver de los animales; otra relata que las autoridades arrojaron el cuerpo al mar, pero que las olas lo devolvieron a la costa. Estos episodios forman parte de la tradición hagiográfica y no cuentan todos con el mismo grado de antigüedad.,