Vicente Ferrer nació en Valencia, España, el 23 de enero de 13501. Sus padres, Guillermo Ferrer y Constanza Miguel, ambos de familias nobles, le inculcaron una profunda devoción a Jesucristo y a la Santísima Madre, así como un gran amor por los pobres2. Desde joven, Vicente fue el encargado de distribuir las generosas limosnas de su familia y mantuvo un riguroso ayuno los miércoles y sábados a lo largo de su vida2.
Demostró una precocidad intelectual notable, completando sus estudios de filosofía a los catorce años1. En 1367, ingresó a la Orden Dominicana en el priorato de Valencia1,2. Al año siguiente, fue enviado a la casa de estudios de Barcelona1. Antes de cumplir los veintiún años, fue nombrado lector de filosofía en Lérida, una de las universidades más prestigiosas de Cataluña, donde publicó dos tratados de gran mérito1,2.
En Barcelona, mientras aún era diácono, se le encomendó la predicación en un momento de grave hambruna en la ciudad2. Vicente predijo públicamente la llegada inminente de barcos cargados de trigo, una profecía que se cumplió ese mismo día, para alegría del pueblo1,2. A pesar de la reprimenda inicial de su prior por hacer predicciones, este evento consolidó su reputación como profeta2. Posteriormente, fue trasladado a Toulouse para continuar sus estudios, donde, según sus propias palabras, «el estudio seguía a la oración, y la oración sucedía al estudio»1.

