Un joven de los alrededores de Braga
La tradición de Braga presenta a Víctor como un muchacho nacido en la aldea de Passos, a las afueras de la ciudad, de carácter amable y piadoso. Aún no había recibido el bautismo: se preparaba para él como catecúmeno, con el deseo ardiente de incorporarse a Cristo mediante los sacramentos de la iniciación cristiana.,
La fiesta de Ceres
Cerca del río Cávado se alzaba un santuario dedicado a la diosa Ceres, donde los paganos celebraban solemnes fiestas con procesiones por los campos y sacrificios de cerdos. Los participantes ofrecían incienso a la imagen y la adornaban con coronas de flores. Invitaron a Víctor a unirse al rito y a coronar el ídolo.,
El joven se negó. La tradición refiere que calificó la estatua de fea, vil e inmunda, y que rechazó incluso ponerse las coronas de flores. Con ese gesto declaró públicamente que su única adoración pertenecía al Dios verdadero.
Detención y juicio
Los paganos lo golpearon, lo ataron y lo condujeron ante el gobernador, a quien la tradición bracarense identifica con un magistrado llamado Sérgio. Víctor no esperó a que formularan acusación alguna: confesó espontáneamente que era cristiano y que no adoraba a otro Dios que el de los cristianos.
Los tormentos
El gobernador mandó someterlo a diversos suplicios con la esperanza de quebrar su voluntad. Lo ataron a un tronco y lo azotaron con crueldad; después le aplicaron hierros candentes sobre el cuerpo., En medio de los tormentos, Víctor repetía que jamás dejaría de adorar a Jesucristo, su Dios y Señor.
La decapitación
Al comprobar que ni las amenazas ni los castigos hacían mella en la fe del joven, el gobernador ordenó decapitarlo a orillas del río. Víctor murió confesando a Cristo, sin haber sido bautizado con agua, y la Iglesia reconoce en su muerte un auténtico bautismo de sangre.,