Uno de los aspectos más destacados del pontificado de San Víctor I fue su decidido esfuerzo por unificar la fecha de la celebración de la Pascua,. En ese momento, existía una significativa diferencia de práctica entre las Iglesias de Asia Menor y el resto del mundo cristiano,. Los cristianos de Asia Menor, conocidos como Cuartodecimanos, observaban la Pascua el día 14 de Nisán, independientemente del día de la semana en que cayera, siguiendo una tradición que, según Polícrates de Éfeso, se remontaba al propio San Juan,. En contraste, la práctica romana y la mayoría de las Iglesias celebraban la Pascua siempre en domingo.
Víctor I consideró que esta diversidad era un problema que podía comprometer la unidad de la Iglesia, cuya misión era testificar la unicidad de Dios a través de su propia unidad. Por ello, decidió promover la uniformidad en la observancia pascual y persuadir a los Cuartodecimanos a adoptar la práctica general de la Iglesia.
Acciones de Víctor I para la Unificación
Para lograr esta unificación, Víctor I tomó varias medidas enérgicas:
Correspondencia con obispos: Escribió al obispo Polícrates de Éfeso, instándolo a convocar a los obispos de la provincia de Asia para discutir el asunto. Sin embargo, Polícrates respondió con una carta en la que reafirmaba su firme adhesión a la costumbre cuartodecimana, citando a numerosos obispos célebres y santos de su región.
Sínodos: Víctor convocó un sínodo de obispos italianos en Roma, que se considera el sínodo romano más antiguo conocido. También escribió a los principales obispos de diversas regiones, urgiéndolos a reunir a los obispos de sus respectivas áreas para deliberar sobre la cuestión de la Pascua.
Respuestas de otras Iglesias: Recibió cartas de sínodos en Palestina (presidido por Teófilo de Cesarea y Narciso de Jerusalén), del sínodo de Ponto (presidido por Palmas), de las comunidades de la Galia (cuyo obispo era Ireneo de Lyon), de los obispos del Reino de Osroene, y de obispos individuales como Bacilo de Corinto. Todas estas cartas reportaron unánimemente que la Pascua se observaba en domingo.
La Amenaza de Excomunión y la Intervención de Ireneo
Actuando como cabeza de la cristiandad católica, Víctor I exhortó a los obispos de la provincia de Asia a abandonar su costumbre y aceptar la práctica universal de celebrar la Pascua siempre en domingo. Declaró que, de no hacerlo, serían excluidos de la comunión de la Iglesia,.
Esta severa medida no fue bien recibida por todos los obispos,. San Ireneo de Lyon y otros obispos escribieron al Papa Víctor, criticando su severidad y urgiéndole a mantener la paz y la unidad con los obispos de Asia, y a mostrar afecto hacia ellos,. Ireneo le recordó que sus predecesores, aunque mantenían la observancia dominical de la Pascua, no habían roto las relaciones amistosas ni la comunión con obispos que seguían otra costumbre. La intervención de Ireneo y otros parece haber sido exitosa, ya que Víctor I retiró la pena impuesta, comprendiendo que la insistencia podría causar más daño que bien. A pesar de la controversia, la práctica romana de observar la Pascua en domingo se universalizó gradualmente a lo largo del siglo III.