Vladimir nació en el año 956 y fue nieto de Santa Olga, quien ya había abrazado el cristianismo, aunque no logró convertir a su hijo y sucesor, Sviatoslav1,2. Sviatoslav, un pagano devoto de los dioses nórdicos, crio a Vladimir en la misma fe3,1. Vladimir era hijo de Sviatoslav y su favorita de la corte, Olga Malusha1.
Antes de su conversión, la vida de Vladimir estuvo marcada por la violencia y las costumbres paganas. En el año 972, tras la muerte de su padre, Sviatoslav había dividido su reino, otorgando el Gran Ducado de Kiev a Yaropolk y la tierra de los Drevlani a Oleg. Cuando la antigua capital rusa de Nóvgorod amenazó con rebelarse y ninguno de sus hermanos quiso ir, Sviatoslav concedió la soberanía al joven Vladimir1.
Sin embargo, estalló la guerra entre Yaropolk y Oleg, resultando en la conquista de Oleg por parte de Yaropolk. Temiendo un destino similar, Vladimir huyó a Escandinavia en busca de ayuda de los varegos. Mientras tanto, Yaropolk unió toda Rusia bajo su cetro. Años más tarde, Vladimir regresó con una gran fuerza, recuperó Nóvgorod y, en una campaña hacia el sur, tomó la ciudad de Polotzk, mató a su príncipe, Ragvald, y se casó con su hija Ragnilda, quien estaba prometida a Yaropolk. Posteriormente, asedió Kiev, y Yaropolk fue asesinado al rendirse a Vladimir, quien se proclamó gobernante de Kiev y de toda Rusia en el año 9801.
Como príncipe pagano, Vladimir tuvo múltiples esposas, incluyendo a Ragnilda, y numerosas concubinas, con quienes tuvo diez hijos y dos hijas. Se le describe como «brutal y sanguinario» y con un «deseo excesivo por las mujeres»1,4. Durante este período, erigió estatuas y santuarios a los dioses eslavos paganos en Kiev, como Perun, Dazhdbog, Simorgl, Mokosh y Stribog, entre otros1. También llevó a cabo diversas campañas militares, subyugando ciudades y pueblos vecinos1.

