La vida piadosa y las políticas de Wenceslao, especialmente su celo por la propagación de la fe y la erradicación de los vicios, provocaron la envidia y el odio de aquellos que se aferraban a las supersticiones ancestrales y no querían renunciar a sus costumbres paganas. Su hermano, Boleslao, instigado por motivos religiosos y nacionales, así como por su madre Dragomira según algunas fuentes, asesinó a Wenceslao,.
El martirio ocurrió el 28 de septiembre del año 935 (o 929, según otras fuentes,) en Stará Boleslav, donde Wenceslao había sido invitado por Boleslao para celebrar la fiesta de los santos Cosme y Damián. A pesar de las advertencias de peligro, Wenceslao se negó a tomarlas en cuenta. A la mañana siguiente, mientras se dirigía a Misa, se encontró con Boleslao. Tras un breve intercambio, Boleslao lo atacó, y sus amigos se unieron para matar a Wenceslao, quien al caer en la puerta de la capilla, murmuró: «Hermano, que Dios te perdone».
Veneración y Patronazgo
Inmediatamente después de su muerte, el joven príncipe fue aclamado como mártir por el pueblo, a pesar de que su asesinato fue solo indirectamente por motivos religiosos. El Papa Pío XI enfatizó que la gloria de Wenceslao reside en su vida santa, y que fue asesinado por ella, no por razones políticas, ya que sus asesinos odiaban su vida monástica y sus virtudes, especialmente la caridad, la castidad y la mansedumbre.
Tres años después de su muerte, Boleslao, arrepentido por su crimen y atemorizado por los milagros que se reportaban en la tumba de su hermano, ordenó el traslado del cuerpo de Wenceslao a la Iglesia de San Vito en Praga,. Este santuario se convirtió en un importante lugar de peregrinación. A principios del siglo XI, San Wenceslao ya era considerado el patrono del pueblo bohemio,.
El Papa Juan XIII lo llamó santo ya en el siglo X, y su nombre fue inscrito en sacramentarios y breviarios paleoeslavos. Desde el siglo XII, su festividad se celebraba ampliamente en breviarios latinos. El Papa Clemente X extendió su fiesta a la Iglesia universal en 1670, y Benedicto XIII la elevó a un rito superior en 1729.
San Wenceslao es invocado como el heredero de la nación checa,. Los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI han destacado su importancia como ejemplo y protector en las vicisitudes de la historia,. Su martirio se convirtió en un fundamento para la Iglesia y el Estado en las tierras checas, y su corona, que llevan sus sucesores, no lleva el nombre de su asesino, sino el de Wenceslao, como testimonio de que «el trono del rey que juzga a los pobres en verdad permanecerá firme para siempre».
San Wenceslao en la Cultura Popular
Aunque el villancico navideño «Good King Wenceslaus» es popular en el mundo anglófono, sus palabras fueron escritas en el siglo XIX por J. M. Neale para una melodía del siglo XIII, y no indica una devoción popular generalizada al santo en Inglaterra. No obstante, la figura de San Wenceslao sigue siendo un símbolo de esperanza y fe para el pueblo checo y para la Iglesia universal.