El Papa San Zósimo fue el 40.º obispo de Roma, cuyo pontificado transcurrió entre los años 417 y 4181. De origen griego, se sabe poco de su vida antes de su elección al papado el 18 de marzo de 4171.
Pontificado y Desafíos
Durante su breve pontificado, el Papa Zósimo enfrentó varios desafíos significativos. Uno de los más notables fue el pelagianismo, una herejía que negaba la necesidad de la gracia divina para la salvación y sostenía la capacidad humana de alcanzar la perfección moral por sí misma1.
Inicialmente, Zósimo fue abordado por Celestio, un seguidor de Pelagio, quien buscaba justificar su doctrina ante el nuevo Papa1. Celestio presentó una confesión de fe que, aunque hábilmente redactada, ocultaba las implicaciones heréticas de sus creencias. El Papa, influenciado por la astucia de Celestio, consideró que la condena de los obispos africanos había sido precipitada y escribió a ellos en este sentido, pidiéndoles que presentaran sus argumentos en Roma1. Poco después, Pelagio también envió una confesión de fe similarmente ambigua1.
Los obispos africanos, liderados por el Arzobispo Aurelio de Cartago, no tardaron en responder, celebrando un sínodo que envió una carta a Zósimo, demostrando que había sido engañado por los herejes1. Finalmente, tras una nueva carta sinodal del concilio africano del 1 de mayo de 418 y las acciones del emperador Honorio contra los pelagianos, Zósimo reconoció el verdadero carácter de la herejía. Emitió su Tractoria, en la que condenaba el pelagianismo y a sus autores, reafirmando así el dogma tradicional de la Iglesia y protegiendo la verdad contra el error1.
Otro conflicto importante durante su papado surgió con los obispos africanos en relación con el derecho de apelación a la Sede Romana por parte de clérigos condenados por sus obispos1. El caso del sacerdote Apiario de Sicca, quien apeló directamente al Papa tras ser excomulgado, generó un serio desacuerdo, ya que Zósimo basó su acción en un canon que erróneamente atribuyó al Concilio de Nicea, siendo en realidad del Concilio de Sárdica1. Este desacuerdo persistió incluso después de su muerte1.
Legado y Muerte
El Papa Zósimo también emitió decretos sobre el uso del manípulo por los diáconos, la dedicación de los cirios pascuales en las parroquias rurales y la prohibición a los clérigos de visitar tabernas1. Falleció el 27 de diciembre de 418 y fue sepultado en la iglesia sepulcral de San Lorenzo en Agro Verano1. Su memoria es recordada en la Iglesia por su firmeza final en la defensa de la ortodoxia frente al pelagianismo, a pesar de las dificultades iniciales. El Beato Zósimo es citado por el Papa Pío VI en su carta apostólica Auctorem fidei, donde se menciona su sabio consejo de que «las grandes cosas requieren un gran examen»2.

