Santa Águeda pertenece al conjunto de vírgenes mártires veneradas desde la primera antigüedad cristiana. La Iglesia conserva testimonio antiguo de su culto y de su reconocimiento público en la liturgia.
Lugar y época del martirio
La tradición eclesial sitúa el martirio de Águeda en Catania, en Sicilia. Los relatos hagiográficos relacionan su pasión con la persecución del emperador Decio (250-253) y con un juez llamado Quintiano o Quinctianus.1,2
La certeza histórica, sin embargo, no alcanza al detalle narrativo. La Iglesia afirma con seguridad el hecho del martirio y la veneración pública desde época antigua, mientras los elementos concretos de la pasión provienen de tradiciones literarias posteriores.1
Fuentes antiguas del culto
El culto de Santa Águeda aparece registrado en calendarios y colecciones litúrgicas de los primeros siglos. Su nombre aparece en el Martyrologium Hieronymianum y en el Martyrologium Carthaginiense antiguo, donde la memoria se fija el 5 de febrero.1
La tradición poética cristiana también testimonia su veneración. Venancio Fortunato la menciona en un poema sobre la virginidad, junto con otras vírgenes mártires célebres.1
Además, la memoria de Águeda dejó huella en la arquitectura y el culto romano: la tradición conservada menciona una basílica dedicada a ella en Roma en un entorno llamado fundo Caclano, y los escritos de Gregorio I aluden a la presencia de un lugar de culto en la Subura.1

