Santa Brígida nació alrededor de los años 451 o 452 en Faughart, cerca de Dundalk, en el condado de Louth, Irlanda1,2. Aunque las biografías antiguas presentan dificultades para conciliar todos los detalles, varias coinciden en que era hija de Dubhthach, un cacique irlandés de Leinster, y de una madre esclava1. Desde temprana edad, Brígida mostró una inclinación hacia la piedad y la sabiduría, progresando en todas las virtudes2.
Rechazando múltiples propuestas de matrimonio, Brígida decidió consagrar su vida a Dios1,2. Recibió el velo de manos de San Macaille, obispo de Croghan1,3. Posteriormente, se cree que fue profesada por San Mel de Ardagh, quien también le confirió poderes abaciales1. Alrededor del año 468, Brígida y otras siete vírgenes se establecieron inicialmente al pie de Croghan Hill, para luego trasladarse a Druim Criadh, en las llanuras de Magh Life1. Fue allí donde, bajo un gran roble, fundó su célebre convento de Cill-Dara, que significa «la iglesia del roble», conocido hoy como Kildare1,3,4.

