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Cruz

Santa Catalina de Génova

Santa Catalina de Génova
Pintura que representa Santa Catalina de Génova. Dominio Público.

Santa Catalina de Génova (Génova, 1447 - íd., 15 de septiembre de 1510) fue una mística, asceta y administradora hospitalaria italiana, perteneciente a la noble familia Fieschi. Casada en un principio con un matrimonio infeliz, experimentó una profunda conversión espiritual a los 26 años que la llevó a una vida de unión íntima con Dios, marcada por visiones místicas y un ardiente amor divino. Destacó por su labor en el hospital de Pammatone en Génova, donde sirvió como enfermera y directora, y por sus obras espirituales, como el Tratado del Purgatorio y los Diálogos del alma y el cuerpo, que revelan su doctrina sobre el purgatorio y la purificación del alma. Canonizada en 1737, su fiesta se celebra el 15 de septiembre, y es venerada como patrona de los hospitales y las viudas.1,2,3

Tabla de contenido

Vida temprana

Catalina Fieschi nació en Génova en 1447, como la menor de cinco hermanos en una familia de la alta nobleza ligur. Su padre, Jacopo Fieschi, pertenecía a una ilustre estirpe que había dado dos papas a la IglesiaInocencio IV y Adriano V— y ocupó el cargo de virrey de Nápoles. Su madre, Francesca di Negro, también de noble linaje genovés, se encargó de su educación cristiana tras la temprana muerte del padre.4,2,3

Desde niña, Catalina mostró una inclinación extraordinaria hacia la oración y la piedad. A los 13 años, atraída por la vida religiosa, solicitó ingresar en un convento de canonesas donde su hermana mayor ya profesaba, pero fue rechazada por su juventud. Su confesor, el capellán del convento, la disuadió temporalmente, y poco después falleció su padre, alterando el curso de su vida familiar.1,4,3

Infancia y formación espiritual

La educación recibida de su madre fue ejemplar, fomentando en Catalina un amor precoz por la Pasión de Cristo y prácticas penitenciales. Se la describe como una niña silenciosa, obediente y profundamente piadosa, con un don natural para la oración contemplativa. Sin embargo, su vocación religiosa se vio frustrada por las expectativas familiares.2,3

Matrimonio y conversión

A los 16 años, en 1463, Catalina fue casada por deseo de sus padres con Giuliano Adorno, un noble genovés de carácter impulsivo, infiel y derrochador, proveniente de la familia Adorni, en declive. El enlace buscaba alianzas políticas entre las facciones güelfa y gibelina, pero resultó desdichado. Giuliano era dado al juego, las aventuras extramatrimoniales y el lujo excesivo, lo que sumió a Catalina en una profunda tristeza durante los primeros cinco años de matrimonio, marcados por sumisión silenciosa.1,4,2,3

Durante los siguientes cinco años, Catalina buscó consuelo en distracciones mundanas —gaieties y recreaciones de la alta sociedad genovesa—, pero solo halló mayor vacío y desesperación. Mantuvo, no obstante, la práctica religiosa básica, sin perder del todo la confianza en Dios.1,4

El momento de la conversión (1473)

El 20 de marzo de 1473, víspera de la fiesta de San Benito, Catalina acudió a la iglesia de San Benedetto, en el monasterio de Nuestra Señora de las Gracias, para confesarse. Arrodillada ante el sacerdote, experimentó una revelación divina: un rayo de luz penetró su alma, mostrándole simultáneamente su miseria personal y el inmenso amor de Dios. Quedó abrumada, repitiendo interiormente: «¡No más mundo! ¡No más pecados!». Cayó en éxtasis y no pudo completar la confesión en ese momento.1,2,3

Días después, hizo una confesión general de toda su vida, con tal dolor que «traspasó su alma». Recibió la Comunión con fervor renovado el día de la Anunciación, convirtiéndose en comulgante diaria —práctica rara en la época—. Envió una plegaria a San Benito pidiendo enfermedad para purificarse, y pronto su esposo, arruinado por sus excesos, se unió a su conversión: abandonaron el palacio por una casa humilde, vivieron en continencia y se dedicaron al cuidado de enfermos en el hospital de Pammatone.1,2

Vida espiritual y mística

Tras la conversión, Catalina entró en una vida de purificación que duró décadas, caracterizada por un conocimiento infuso de Dios y severas penitencias. Alcanzó la vida unitiva, una unión profunda con el Señor, guiada exclusivamente por el «dulce amor de Dios». Vivió 25 años sin guía humana constante, nutrida por la oración continua y la Eucaristía diaria, reservada incluso para sacerdotes en su tiempo.2

Sus experiencias incluyeron visiones, como la de Cristo cargando la cruz, y un estado interior inalterable de éxtasis variable. Era reacia a revelar sus gracias por humildad, pero lo hacía para glorificar a Dios y ayudar a otros. Su alma se elevó en el hospital Pammatone, donde combinó acción apostólica con contemplación.1,2,3

Doctrina mística

Catalina enseñó que el alma en gracia vive en Dios, y el purgatorio es un estado de amor ardiente que purifica sin consuelo sensible, análogo a su propia experiencia interior.2

Labor en el hospital Pammatone

En 1479, la pareja se instaló en el Pammatone, el mayor hospital de Génova. Catalina destacó como enfermera devota y administradora capaz. Durante la peste de 1493, cuidó a moribundos, besando incluso a una enferma y contrayendo el mal, del que se recuperó milagrosamente. Conoció allí a Ettore Vernazza, abogado y filántropo que preservó detalles de su vida y tuvo una hija venerada, Battista Vernazza.1

En 1496, su salud se resquebrajó, renunció a la dirección pero permaneció en el hospital. Giuliano murió en 1497 tras una larga enfermedad; Catalina lo lloró con paz, reconociendo su reforma.1,2

Obras espirituales

Sus escritos, dictados bajo inspiración divina y compilados por su confesor Fr. Cattaneo Marabotto, se publicaron en Génova en 1551 como Libro de la vita mirabile et dottrina santa:

Estas obras influyeron en la espiritualidad católica, enfatizando el amor purificador.

Muerte y canonización

Catalina murió el 15 de septiembre de 1510 en Pammatone, a los 63 años. Fue beatificada y canonizada por Clemente XII en 1737. Benedicto XVI la presentó en 2011 como modelo de conversión y caridad activa.2

Su fiesta litúrgica es el 15 de septiembre.

Legado y devoción

Santa Catalina de Génova es patrona de los hospitales, enfermeras, viudas y víctimas de abuso conyugal. Su doctrina sobre el purgatorio enriqueció la teología católica, y su vida une mística y acción eclesial. En Génova, su tumba en la iglesia de San Lorenzo es meta de peregrinación.1,2

Iconografía

Representada con Cristo sufriente bajo la cruz, o en éxtasis, simbolizando su visión conversora. Portraits muestran su belleza y expresión serena.1,3

Veneración en la Iglesia

Su ejemplo inspiró a santos y reformadores. En España, su devoción se extendió por conventos y hospitales, reflejando su carisma asistencial.

Citas

  1. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 562 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

  2. Santa Catalina de Génova, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 12 de enero de 2011: Santa Catalina de Génova (2011). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

  3. Santa Catalina de Génova, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Santa Catalina de Génova (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9

  4. San Mirín (siglo VII?), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 561 (1990). 2 3 4