Santa Clara de Montefalco aparece en la tradición hagiográfica con distintos nombres y fórmulas devocionales. En Italia se la identifica frecuentemente como Chiara da Montefalco y Chiara della Croce, expresando su marcado amor por la Cruz de Cristo.3,2,2
La devoción cristiana también la asocia a signos vinculados con el cuerpo crucificado, y la espiritualidad que su memoria impulsa insiste en una contemplación concreta del sufrimiento redentor: la Cruz como centro del corazón y el seguimiento amoroso de Cristo.4,5



