Qué significa confirmatio cultus
La Santa Sede confirmó en 1938 el culto de Ema de Gurk como culto prestado desde tiempo inmemorial. Esta fórmula latina, confirmatio cultus ab immemorabili tempore praestiti, designa el reconocimiento pontificio de una veneración pública, litúrgica y antigua que precede a la legislación moderna sobre los cultos.
La confirmación del culto no equivale automáticamente a una canonización formal. La práctica reconoce oficialmente que una persona ha recibido culto como beata o santa desde una época muy antigua, anterior a las normas restrictivas promulgadas por Urbano VIII en 1634. La autoridad pontificia examina la continuidad, la antigüedad y la legitimidad de la veneración antes de aprobarla.
Diferencia respecto de una canonización formal
La canonización formal sigue un procedimiento específico y culmina con una declaración solemne del papa que inscribe a una persona en el catálogo de los santos y extiende su culto a toda la Iglesia según las normas litúrgicas correspondientes. Una causa formal estudia la vida, las virtudes o el martirio, los escritos, la fama de santidad y, cuando corresponde, los milagros.
La confirmación de culto inmemorial, en cambio, parte de un culto antiguo ya existente. La Santa Sede no crea desde cero la veneración pública, sino que la reconoce jurídicamente después de una investigación histórica y canónica. En la terminología tradicional, este procedimiento recibe también el nombre de beatificación equipolente o equivalente, aunque no debe confundirse sin más con una canonización solemne.,
En el caso de Ema, la documentación pontificia de 1940 recordó que la devoción había recibido forma litúrgica desde la Edad Media y que la investigación histórica de la Congregación de Ritos había examinado los documentos reunidos para confirmar el culto antiguo.,
El decreto de 1938
El decreto pontificio confirmó el culto inmemorial de la beata Ema, condesa y viuda, llamada santa, fundadora de la iglesia de Gurk. La fórmula muestra la coexistencia de dos usos: la Santa Sede utilizó el título técnico de beata dentro del procedimiento de confirmación del culto, mientras que la tradición local y el uso devocional la llamaban santa.
Por tanto, conviene evitar una afirmación imprecisa: Ema no recibió, según la documentación citada, una canonización formal equivalente a las canonizaciones solemnes modernas. Su culto obtuvo reconocimiento pontificio mediante la confirmación de una veneración inmemorial.