Testimonios antiguos y desarrollo litúrgico
El documento afirma que, desde época relativamente temprana, comenzaron a concederse signos de culto relacionados con Ema, y que los testimonios posteriores muestran una expansión creciente de su veneración. Se señala también que hubo un oficio litúrgico compuesto en su honor en el transcurso de los siglos siguientes, así como lecturas asignadas para el coro, lo que sería indicio de un culto público al menos desde el siglo XIV.
De modo complementario, se afirma que el culto creció con los siglos: hubo celebración de fiesta con oficio y misa, primero en Gurk y después extendida a otras diócesis con autorización pontificia, con el enriquecimiento progresivo de sus ritos.
Procesos y vicisitudes históricas
La documentación también recuerda que, a mediados del siglo XV, al aumentar la fama de milagros y la devoción del pueblo, se empezó a pensar en un proceso formal. En 1466, con ocasión de peticiones presentadas por el emperador y nobles de Carintia ante el Romano Pontífice Pablo II, se instituyó un proceso apostólico, que quedó obstaculizado por perturbaciones políticas.
Más tarde, en 1724, el obispo de Gurk intentó reactivar la causa, y se citan normas entregadas por la Congregación de Ritos para reanudar el camino, aunque con resultados frustrados por diversas razones.
Confirmación formal del culto
En épocas modernas se reunieron de manera sistemática documentos para que el culto del que Ema gozaba «desde tiempo inmemorial» fuese confirmado de modo formal por la Sede Apostólica. Se indica además que la sección histórica de la Congregación se encargó de recopilar con diligencia los materiales y someterlos a una revisión crítica.
El mismo documento presenta a Ema con el título de «beata Hemma» y la define como santa (nuncupata sancta) fundadora de la Iglesia de Gurk, vinculando la confirmación del culto con el reconocimiento eclesial de su veneración.
Por su parte, una síntesis biográfica de referencia señala que el culto antiguo fue confirmado por la Santa Sede en 1938, y que aunque aparece incluida en listados de beatas en ciertas recopilaciones, de hecho se la llama comúnmente santa.