Nombre y origen familiar
Francisca Saverio Cabrini nació en Sant’Angelo Lodigiano (Lombardía) el 15 de julio de 1850. Fue huérfana de padre y de madre desde temprana edad, y, según la tradición recogida en la documentación biográfica, su deseo de entrar en un convento no pudo cumplirse en ese momento por motivos ligados a su salud.1
Más adelante, en el marco de su vocación religiosa, el itinerario espiritual de Francisca Javier Cabrini quedaría marcado por una fuerte referencia al misionero cuyo nombre se asociaría a su historia: el propio relato biográfico vincula su nombre religioso con la figura de Francisco Javier (San Francisco Javier).2
Juventud y primera dedicación caritativa
Ante las limitaciones de salud y la imposibilidad inicial de incorporarse a la vida conventual, Francisca se orientó a una forma concreta de servicio: se dedicó a cuidar un orfanato. A la vez, tras formarse como maestra, inició con algunas compañeras un primer núcleo de vida religiosa, dando así pasos decisivos hacia una obra apostólica estable.1
En su vida aparece una intuición que luego se convertirá en un «rasgo» permanente: la lectura cristiana de los signos de los tiempos. La biografía destaca que comprendió que la modernidad estaría marcada por grandes flujos migratorios, y que el evangelio exigía responder con caridad real hacia hombres, mujeres y niños en busca de paz y futuro.1

