En la hagiografía tradicional, el personaje que suele corresponder a «Santa Hermelinda» aparece con variantes como Ermengild o Ermenilda. En el relato se subraya que se trata de una mujer de linaje real y de una abadisa, no de una figura masculina homónima (aunque existan otros santos llamados de forma parecida en distintas épocas).1
Esta identificación resulta importante para evitar confusiones onomásticas: la tradición que nos transmite el perfil biográfico principal de Hermelinda/Ermenilda la presenta como abadisa de Minster y, después, vinculada a Ely, con una historia familiar conectada con Sexburga y con el entorno cristiano anglosajón.1
