Entrada y fundación monástica en Praga
Inés se integra en la espiritualidad de Santa Clara de Asís. Los frailes menores, llegados a Praga, le muestran esa experiencia franciscana de pobreza y seguimiento. El recuerdo y la orientación espiritual de Clara marcan la dirección de Inés, que decide seguir un camino semejante.,
Inés no solo abraza un monasterio ya existente: su vida impulsa la creación de una casa propia. La tradición indica que Inés entra en el monasterio de San Francisco para las llamadas «Sorelle Povere» (en otras formulaciones, «Damianitas»), donde profesará vida religiosa.,
Además, el recuerdo histórico liga su figura con el establecimiento de un convento vinculado a Clara en Praga en los años treinta del siglo XIII, con fuerte coherencia con el estilo de vida de las clarisas.,
Votos y estilo de santidad
Las descripciones hagiográficas presentan la profesión de Inés como fidelidad a castidad, pobreza y obediencia con conciencia plena de los consejos evangélicos. Su santidad no se reduce a gestos externos: integra la caridad con la sobriedad espiritual y la perseverancia en la oración. El papa Juan Pablo II, en su homilía, subraya que la vida de Inés muestra un programa de existencia centrado en la oración y en una caridad activa, sin murmurar, orientada al prójimo.,
Servicio de gobierno: abadesa y «hermana mayor»
Inés asume pronto un cargo de responsabilidad: la tradición la presenta como abadesa. La memoria espiritual insiste en que ejerce la autoridad con humildad y caridad, considerándose como «hermana mayor» más que como figura distante. Con ese enfoque, el gobierno monástico se vuelve lugar de formación: ordena la vida comunitaria y canaliza el fervor religioso hacia la obra.