Infancia e ingreso en la vida religiosa
Inés Segni nació hacia 1268 en Gracciano Vecchio, cerca de Montepulciano, en la actual Toscana. Pertenecía a una familia noble vinculada a esa ciudad. A los nueve años ingresó en una comunidad religiosa femenina conocida como las «monjas del saco», denominación relacionada con el hábito que vestían.1
Su entrada temprana en la vida conventual marcó el comienzo de una trayectoria excepcionalmente rápida. Cuando tenía trece años, el papa Nicolás IV la encargó de colaborar en la fundación de un monasterio en Proceno, localidad de la región histórica de la Tuscia. Dos años después, con quince, fue elegida priora de aquella comunidad. La elección necesitó una dispensa pontificia por su corta edad.2,3
Fundación en Montepulciano
Con el tiempo, los habitantes de Montepulciano pidieron que Inés regresara a su ciudad natal. Allí fundó una nueva comunidad femenina bajo la disciplina dominicana y asumió su gobierno. La biografía del Dicasterio para las Causas de los Santos sitúa en 1306 la fundación del monasterio de Santa María Novella; una obra enciclopédica anterior da 1298 como fecha de establecimiento del convento. Las dos referencias coinciden en lo esencial: Inés regresó a Montepulciano y gobernó allí una comunidad dominicana hasta su muerte.1,2
Inés ejerció como priora y algunas biografías también la llaman abadesa. Ambos títulos reflejan su papel de autoridad al frente de las religiosas, aunque las fuentes no siempre emplean una denominación uniforme. La comunidad de Montepulciano quedó vinculada a la Orden de Predicadores y mantuvo esa orientación bajo su gobierno.1,2
Murió en Montepulciano en 1317, a los cuarenta y nueve años, tras padecer una enfermedad durante la etapa final de su vida. Según la tradición recogida por su biógrafo, soportó el sufrimiento con paciencia y continuó atendiendo sus obligaciones religiosas.1,3



