Isabel demostró una profunda sensibilidad hacia las contradicciones entre la fe profesada y la práctica cristiana, sin tolerar el compromiso. En una ocasión, al entrar a una iglesia en la Fiesta de la Asunción, se quitó su corona y la colocó ante el Crucifijo, postrándose en el suelo. Cuando su suegra la reprendió, Isabel respondió: «¿Cómo puedo yo, una miserable criatura, seguir llevando una corona de dignidad terrenal, cuando veo a mi Rey Jesucristo coronado de espinas?».
Su caridad se manifestaba en acciones concretas. En 1225, durante una hambruna en Alemania, Isabel agotó su tesoro personal y distribuyó todas sus provisiones de grano entre los más afectados,. A pesar de las quejas de los oficiales de la casa de su esposo por su generosidad, Luis la defendió, afirmando que sus obras de caridad atraerían bendiciones divinas y que no les faltaría nada mientras ella ayudara a los pobres,.
Isabel practicaba diligentemente las obras de misericordia: daba comida y bebida, procuraba ropa, pagaba deudas, cuidaba a los enfermos y enterraba a los muertos. Con frecuencia visitaba los hogares de los pobres con sus damas de compañía, llevando pan, carne, harina y otros alimentos, distribuyéndolos personalmente y revisando atentamente sus ropas y colchones.
El Milagro de las Rosas
La leyenda del milagro de las rosas es un relato popular asociado a Santa Isabel y un símbolo de su caridad,. Se dice que, mientras Isabel llevaba su delantal lleno de pan para los pobres, se encontró con su esposo, quien le preguntó qué cargaba. Al abrir su delantal para mostrarle, en lugar de pan, este estaba lleno de magníficas rosas,. Esta imagen de las rosas se ha convertido en una representación común de Santa Isabel en el arte,.
Servicio a los Enfermos y Fundación de Hospitales
La compasión y el desinterés de Santa Isabel en el cuidado de los enfermos la han llevado a ser venerada como la patrona de los servicios de enfermería. Construyó un hospital al pie del castillo de Wartburg para aquellos que no podían subir la empinada roca, donde ella misma alimentaba a los enfermos, les hacía las camas y los atendía. También fundó otro hospital que asistía a veintiocho personas de forma constante y alimentaba a novecientos diariamente en su puerta, además de muchos otros en diferentes partes de sus dominios, haciendo que sus ingresos fueran verdaderamente el patrimonio de los necesitados,. Su caridad, sin embargo, estaba templada por la discreción, y empleaba a quienes podían trabajar en tareas adecuadas a su fuerza y habilidad, en lugar de fomentar la ociosidad.