Orígenes y primeros años
Isabel nació el 4 de enero de 1271 en Zaragoza, hija del rey Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, y nieta del emperador Federico II3. Desde niña mostró una devoción intensa, recitando el Oficio divino y practicando ayunos frecuentes, lo que la distinguió como una princesa de gran virtud espiritual4. A los doce años fue prometida y entregada en matrimonio al rey Dionisio I de Portugal, conocido como «Rei Lavrador»1.
Reina consorte de Portugal
Como reina, Isabel se enfrentó a un matrimonio difícil: su esposo, aunque buen gobernante en lo público, llevaba una vida privada marcada por la infidelidad y la corrupción de la corte1. Aun así, ella mantuvo una actitud de paciencia y oración constante, buscando la conversión del rey mediante la dulzura y la intercesión ante Dios5. Su caridad se manifestó en la distribución diaria de alimentos y ropa a los necesitados, la fundación de hospitales y casas de acogida, y la asistencia personal a los enfermos5,6.

