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Santa Jacinta Marto

Santa Jacinta Marto (Aljustrel, Portugal, 11 de marzo de 1910-Lisboa, 20 de febrero de 1920) fue una niña portuguesa y una de las tres videntes de Fátima, junto con su hermano Francisco y su prima Lucía dos Santos. La Iglesia católica la canonizó en 2017. Su breve vida quedó asociada a la oración, la penitencia y la compasión por los pobres, los enfermos y quienes, en el lenguaje religioso de la época, eran llamados «pecadores».1

Jacinta Marto (ChildrensofFatima)
Ver información de la imagenLúcia Santos, Jacinta y Francisco Marto, los tres niños a quienes la Virgen Mary reveló sus famosos «tres secretos» en Fátima, Portugal, c. 1917. http://www.santuario-fatima.pt en Ilustração Portuguesa n.º 610, 29 de octubre de 1917, atribuido a Joshua Benoliel, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanta Jacinta Marto
CategoríaSanto
Nombre CompletoJacinta Marto
DescripciónEnfermos y quienes sufren persecución o burla a causa de su fe
Fecha de Nacimiento11 de marzo de 1910
Lugar de NacimientoAljustrel, Portugal
Fecha de Muerte20 de febrero de 1920
Lugar de MuerteLisboa
NacionalidadPortuguesa
SexoFemenino
AparicionesVirgen María en Cova da Iria
Canonización13 de mayo de 2017
Edad al Morir9 años
EnseñanzasEnfermos y quienes sufren persecución o burla a causa de su fe
Estado de VidaLaico
Fecha de Beatificación13 de mayo de 2000
Fecha de Celebración13 de mayo
HermanosFrancisco Marto
Lugar de SepulturaBasílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima
PadresManuel Pedro Marto y Olimpia de Jesús dos Santos
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Tabla de contenido

Vida y familia

Jacinta nació en Aljustrel, una pequeña localidad de la parroquia de Fátima, en el seno de una familia de agricultores. Sus padres, Manuel Pedro Marto y Olimpia de Jesús dos Santos, la educaron en la fe cristiana. Recibió el bautismo el 25 de marzo de 1910. La familia y las enseñanzas religiosas impartidas en su entorno constituyeron el primer marco de su formación; Jacinta no acudió a una escuela ordinaria.1,2

De niña tenía un carácter vivaz, abierto y afectuoso. Le gustaban los juegos y la compañía de otras personas, aunque podía mostrarse testaruda y querer imponer su voluntad. La documentación de su causa presenta su cambio espiritual como una transformación progresiva: tras las experiencias religiosas de 1916 y 1917, creció en humildad, generosidad y disposición a renunciar a sus propias preferencias por el bien de los demás.1,2

Como otros niños de la familia, ayudaba con el ganado. Solía acompañar a Francisco y a su prima Lucía mientras cuidaban las ovejas. Las jornadas en el campo alternaban el trabajo con los juegos, la conversación y la oración.1,2

Las experiencias de Fátima

En 1916, mientras los tres niños cuidaban el rebaño, afirmaron haber visto en varias ocasiones a un ángel que los exhortaba a rezar y a ofrecer sacrificios. Al año siguiente, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre, Jacinta, Francisco y Lucía dijeron haber visto a la Virgen María en Cova da Iria, cerca de Fátima. Los relatos vinculados a esas apariciones presentan la oración y la penitencia como medios para pedir la conversión de las personas y la salvación de las almas.1,2

La visión del infierno que los niños relacionaron con la aparición de julio de 1917 impresionó profundamente a Jacinta. Juan Pablo II explicó que aquella experiencia la movió a ofrecer oraciones y sacrificios por quienes necesitaban convertirse. En la interpretación católica de su vida, su respuesta no consistió solo en practicar penitencias: procuró orientar sus actos cotidianos al amor a Dios y al cuidado de otras personas.3,4

Espiritualidad y caridad

La tradición de Fátima asocia la espiritualidad de Jacinta con la compasión. Le preocupaban especialmente el sufrimiento de los pobres y los enfermos, la conversión de las personas y las tribulaciones del papa. La documentación de su causa describe cómo compartía su comida con los necesitados y ofrecía sus privaciones y dificultades en oración. También recoge su deseo de hacer partícipes a los demás del amor que sentía por Jesús y María.5,6

La enfermedad marcó los últimos años de su vida, y Jacinta ofreció a Dios los sufrimientos que esta le causaba. Juan Pablo II resumió el sentido cristiano que la Iglesia atribuye a esa entrega:

«Jacinta había quedado tan impresionada por la visión del infierno, durante la aparición de julio, que todas las mortificaciones y penitencias le parecían poca cosa para salvar a los pecadores».4

Esta interpretación sitúa sus sacrificios dentro de una vida de oración y de preocupación por los demás. La Iglesia no presenta la enfermedad como un bien que haya que buscar, sino la entrega espiritual con la que Jacinta afrontó las pruebas que padeció.5,3

Enfermedad y muerte

A finales de 1918, Jacinta enfermó de bronconeumonía. En 1919 pasó dos meses ingresada en el hospital de Vila Nova de Ourém y regresó a casa con un estado de salud delicado y una lesión en el costado izquierdo. En enero de 1920 la trasladaron a Lisboa para recibir atención médica. El 2 de febrero ingresó en el hospital D. Estefânia, donde le diagnosticaron pleuritis purulenta y osteítis en dos costillas. La operaron el 10 de febrero y le extirparon dos costillas, pero la intervención no cerró la herida del tórax.5

El 20 de febrero pidió recibir los sacramentos, en particular la comunión, pero el capellán del hospital aplazó su petición hasta el día siguiente. Jacinta murió esa misma noche, a los nueve años. Sus restos pasaron primero por el cementerio de Ourém y después por el de Fátima; en 1951 fueron trasladados a la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.5

Beatificación y canonización

La causa de beatificación examinó la fama de santidad y las virtudes de Jacinta. Juan Pablo II la beatificó junto con su hermano Francisco en Fátima, el 13 de mayo de 2000. Francisco y Jacinta fueron los primeros niños no mártires beatificados por la Iglesia católica.5,4

El papa Francisco la canonizó el 13 de mayo de 2017, también en Fátima, junto con Francisco Marto. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 13 de mayo, fecha vinculada al comienzo de las apariciones de Fátima. La devoción popular la invoca, entre otros motivos, por los enfermos y quienes sufren persecución o burla a causa de su fe.

Citas y referencias

  1. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 10, octubre, 1989, 91 (1989). 2 3 4 5
  2. II, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 11, noviembre, 2001, 10 (2001). 2 3 4
  3. Papa Juan Pablo II. Francisco e Jacinta Marto (1908-1919) - Homilía de beatificación, 4 (2017). 2
  4. Viaje apostólico a Fátima: beatificación de Francisco y Jacinta, los pastorcitos de Fátima (Santuario de Nuestra Señora del Rosario en Fátima), Papa Juan Pablo II. Viaje apostólico a Fátima: beatificación de Francisco y Jacinta, los pastorcitos de Fátima (Santuario de Nuestra Señora del Rosario en Fátima, 13 de mayo de 2000), 4 (2000). 2 3
  5. Vida, Dicasterio para las Causas de los Santos. Francisco e Jacinta Marto (1908-1919) - Biografía, 1 (2017). 2 3 4 5
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 9, 2017, 4 (2017).
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