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Santa Juliana

Santa Juliana es el nombre de varias santas veneradas en la Iglesia católica. Entre las más conocidas figuran Juliana de Cumas, mártir de los primeros siglos del cristianismo; Juliana de Cornillon o de Lieja, cuya labor contribuyó a la institución de la solemnidad del Corpus Christi; y Juliana Falconieri, religiosa florentina vinculada a la fundación de las Mantellate, rama femenina de la Orden de los Siervos de María. No deben confundirse entre sí: vivieron en épocas distintas y sus fiestas litúrgicas se celebran en fechas diferentes.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanta Juliana
CategoríaPersona
DescripciónNombre de varias santas veneradas en la Iglesia católica, entre las que destacan Juliana de Cumas, Juliana de Cornillon y Juliana Falconieri
TipoSanto

Tabla de contenido

Juliana de Cumas

Origen y culto antiguo

Juliana de Cumas fue una mártir cristiana venerada en Campania, región del sur de Italia. El Martirologio Jeronimiano, uno de los antiguos calendarios de mártires, la conmemora el 16 de febrero y sitúa su nacimiento en Cumas. Una carta del papa Gregorio Magno, escrita a Fortunato, obispo de Nápoles, confirma que su culto ya tenía importancia en las proximidades de esa ciudad a finales del siglo VI.1

La tradición latina y la griega la incluyeron entre sus santos. A comienzos del siglo XIII, sus restos fueron trasladados a Nápoles; un relato contemporáneo describió aquella traslación. Su fiesta se celebra el 16 de febrero en la Iglesia latina, mientras que la tradición griega la conmemora el 21 de diciembre.1

Relatos legendarios y representación artística

Una narración medieval, conocida por los martirologios y utilizada por san Beda, presenta a Juliana como una joven cristiana de Nicomedia, prometida al senador Eleusio e hija de un pagano llamado Africano. El relato cuenta que, durante la persecución de Maximiano, sufrió torturas y murió decapitada por negarse a renunciar a su fe. También narra que una mujer llamada Sofronia llevó su cuerpo desde Nicomedia hasta Italia.1

La tradición hagiográfica acabó asociando este relato con la mártir venerada en Cumas. Sin embargo, la identificación no es segura: el testimonio antiguo sobre el culto de Cumas no demuestra que Juliana de Nicomedia y Juliana de Cumas fueran una misma persona. Por ello, conviene distinguir el núcleo antiguo de la veneración local de los detalles legendarios de las Actas.1

En algunas imágenes medievales, Juliana aparece con un demonio alado sujeto por una cadena. Este atributo iconográfico procede de las narraciones que describen su lucha con el diablo.1

Juliana de Cornillon o de Lieja

Vida religiosa

Juliana de Cornillon, también llamada Juliana de Lieja, nació cerca de Lieja, en la actual Bélgica, entre 1191 y 1192, según el papa Benedicto XVI. Huérfana desde los cinco años, ingresó junto a su hermana en la comunidad agustina de Mont-Cornillon, vinculada a un hospital y leprosería. Recibió formación religiosa y llegó a leer en latín a san Agustín y san Bernardo.4

Su espiritualidad estuvo marcada por la devoción a la Eucaristía. De acuerdo con el relato biográfico recogido por Benedicto XVI, Juliana tuvo desde los dieciséis años una visión recurrente de la luna atravesada por una franja oscura. La visión llegó a representar para ella la ausencia de una fiesta litúrgica dedicada particularmente a la adoración eucarística. Durante años guardó en secreto lo que entendía como una llamada a promover esa celebración.4

Juliana confió finalmente su propósito a Eva, una mujer dedicada a la vida eremítica, y a otra religiosa llamada Isabel. Con el apoyo del canónigo Juan de Lausana, solicitaron la opinión de teólogos y clérigos. El obispo de Lieja, Roberto de Torote, acogió la propuesta e introdujo la solemnidad del Corpus Christi en su diócesis.4

Oposición y últimos años

En 1230, Juliana fue elegida superiora de su comunidad. Su empeño por la nueva fiesta coincidió con conflictos y disputas en torno a la dirección del convento. La tradición biográfica relata que tuvo que abandonar Mont-Cornillon en más de una ocasión y que encontró refugio en distintos lugares, entre ellos Namur y Fosses. Allí pasó sus últimos años retirada y murió el 5 de abril de 1258.2,5

La promoción de la solemnidad continuó después de su muerte. Eva de Lieja mantuvo la petición ante el papa Urbano IV, quien estableció la fiesta del Corpus Christi para la Iglesia latina en 1264. La iniciativa de Juliana fue, por tanto, un impulso importante en la historia de esta celebración, aunque su extensión universal correspondió a una decisión pontificia posterior.5

El papa Pío IX autorizó en 1869 el oficio y la misa en honor de Juliana. Su fiesta figura el 6 de abril, día siguiente al de su muerte.2

Juliana Falconieri

Fundadora de las Mantellate

Juliana Falconieri nació en Florencia en 1270, en el seno de la familia Falconieri, y murió el 12 de junio de 1341. Su tío san Alejo Falconieri fue uno de los siete fundadores de la Orden de los Siervos de María. Desde joven, Juliana se orientó a la vida religiosa y a las obras de caridad.3

Recibió el hábito de la tercera orden de los Siervos de María y reunió a otras mujeres que compartían su vocación. En 1305, tras la muerte de su madre, ella y sus compañeras formaron una comunidad propia, dedicada a la oración y al servicio de los enfermos. Su hábito oscuro, sujeto con un cinturón y acompañado de un velo blanco, dio origen al nombre de Mantellate. Juliana dirigió la comunidad durante varias décadas y es venerada como fundadora de esta rama femenina.3,6

La comunidad de las Mantellate combinaba vida contemplativa y actividad caritativa. Las religiosas atendían a enfermos y necesitados, siguiendo el ejemplo de Juliana, cuya espiritualidad unía la oración, la penitencia y el servicio.3,6

Muerte, canonización y fiesta

Una tradición vinculada a la muerte de Juliana cuenta que, gravemente enferma y sin poder recibir la comunión por sus vómitos, pidió que colocaran una forma consagrada sobre un corporal extendido sobre su pecho. Según ese relato, la forma desapareció y quedó en su cuerpo la señal de una cruz. La narración forma parte de la tradición devocional asociada a la santa y explica que algunas representaciones la muestren con una forma sobre el pecho.3,6

Juliana fue beatificada por Inocencio XI en 1678 y canonizada por Clemente XII en 1737. Su fiesta se celebra el 19 de junio.6

Diferencias entre las santas llamadas Juliana

Las tres figuras se distinguen por su época, lugar y tradición:

  • Juliana de Cumas: mártir venerada en Campania; su fiesta latina corresponde al 16 de febrero. Las narraciones que la presentan como joven de Nicomedia contienen elementos legendarios y no permiten identificarla con certeza con la mártir de Cumas.1
  • Juliana de Cornillon o de Lieja: religiosa belga del siglo XIII, asociada al impulso que condujo a la institución del Corpus Christi; su fiesta es el 6 de abril.2,4
  • Juliana Falconieri: religiosa florentina del siglo XIV y fundadora de las Mantellate; su fiesta es el 19 de junio.3,6

Citas y referencias

  1. Santa Juliana, Enciclopedia Católica, Santa Juliana (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Santa Juliana de Lieja, Enciclopedia Católica, Santa Juliana de Lieja (1913). 2 3 4
  3. Santa Juliana Falconieri, Enciclopedia Católica, Santa Juliana Falconieri (1913). 2 3 4 5 6
  4. Santa Juliana de Cornillon, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 17 de noviembre de 2010: Santa Juliana de Cornillon, 1 (2010). 2 3 4
  5. Beata Crescencia de Kaufbeuren, virgen (d. C. 1744), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen II, 42 (1990). 2
  6. Resumen biográfico, Dicasterio para las Causas de los Santos. Juliana Falconieri (1270-1341) - Biografía, 1 (1737). 2 3 4 5
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