En la documentación eclesiástica temprana, los nombres Julitta y Quiricus/Quirico aparecen unidos en la veneración de dos mártires. Los testimonios antiguos recogen su presencia en el Martyrologium Hieronymianum y en calendarios y menologios de Iglesias orientales.1
Ahora bien, algunas narraciones hagiográficas posteriores muestran que puede haber confusión entre mujeres santas del mismo nombre y del mismo periodo, pero procedentes de lugares distintos. En una obra hagiográfica se propone «rectificar» pasajes donde se habrían mezclado relatos de dos mártires llamadas Julitta: una conectada con Cesarea (en Capadocia) y otra relacionada con Iconio (vinculada a la persecución y al martirio en torno a su hijo).3
Por ello, al hablar de «Santa Julita» conviene distinguir:
Julitta (mártir viuda) asociada a Quirico: tradición vinculada a la persecución y al sufrimiento acompañado del hijo.1,2
Julitta (mártir) ligada a Cesarea en Capadocia: relato con elementos propios (como condena al fuego tras negarse a realizar sacrificio idolátrico), atribuido en algunos estudios a una tradición diferente del caso iconiense.3,4

