Kateri pertenecía al pueblo mohawk, también llamado agnier, integrado en la confederación iroquesa. La primera parte de su vida transcurrió en el actual estado de Nueva York; la segunda, en Canadá, donde murió en la misión de Caughnawaga, actualmente conocida como Kahnawake.1,3
La tradición católica la conoce como la «Azucena de los Mohawks», expresión que alude a su pureza, su virginidad consagrada y la delicadeza de su vida espiritual. Juan Pablo II la presentó como una joven de apariencia frágil, pero interiormente fuerte, trabajadora, amable y perseverante.4
La Iglesia la venera como:
- Santa Kateri Tekakwitha.
- Virgen y laica.
- Primera mujer indígena de América del Norte canonizada.
- Modelo de pureza, paciencia, fortaleza y confianza en Dios.
- Testigo de la transmisión de la fe dentro de la familia y de las comunidades indígenas cristianas.2
Su memoria litúrgica se celebra el 17 de abril, aniversario de su muerte.1




