Lydwina nació en Schiedam (en los Países Bajos) el domingo de Ramos de 1380. Era la única hija de una familia de nueve hijos. Su padre trabajaba como obrero y, según la tradición biográfica, completaba sus ingresos como guardia nocturno; sin embargo, se lo describe como un hombre cristiano ejemplar, de tal modo que en el futuro rehusaría tocar las ofrendas destinadas a su hija, insistiendo en que debían ser entregadas a los más pobres.1
Desde su juventud, Lydwina destacaba por su piedad. Aunque hasta los quince años no parece haber nada extraordinario en su vida exterior, ya se menciona que había hecho un voto de virginidad.1

