Macrina nació hacia el año 330 en Cesarea de Capadocia, en el seno de una familia cristiana acomodada. Fue la primogénita de Basilio el Viejo y Emmelia, y nieta de Macrina la Mayor, también venerada como santa. Entre sus hermanos estaban Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste.1,2
Su madre se ocupó especialmente de su educación. Macrina aprendió a leer y estudió las Escrituras, con particular atención al libro de la Sabiduría y a los salmos. Su formación también incluía las tareas domésticas y el hilado y tejido de lana, labores que formaban parte de la vida cotidiana de la familia.2,3
Cuando tenía alrededor de doce años, su padre concertó su matrimonio con un joven de buena familia. El prometido murió antes de que llegara a celebrarse la unión. Macrina decidió entonces no aceptar otro matrimonio y consagrar su vida a Dios. La tradición hagiográfica presenta esta decisión como una elección de virginidad y de dedicación a la vida cristiana, no como el resultado de un matrimonio consumado.1,4



