Santa Macrina la Mayor ejerció una profunda influencia en la formación intelectual y religiosa de sus nietos, especialmente en San Basilio el Grande,. Ella les inculcó las semillas de la piedad y un ardiente deseo de alcanzar la perfección cristiana, que más tarde florecerían gloriosamente en sus vidas. San Basilio mismo atribuyó a su abuela el mérito de haberle proporcionado una instrucción religiosa tan sólida que nunca adoptó opiniones heterodoxas que luego tuviera que modificar.
La familia de Macrina fue verdaderamente una «Iglesia doméstica», inmersa en una atmósfera de profunda fe, de la cual surgieron varios santos, incluyendo a sus nietos Basilio el Grande, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, y su nieta Macrina la Joven,,.
San Basilio el Grande
San Basilio el Grande, nacido probablemente alrededor del año 329 d.C., fue criado bajo el cuidado de su padre y su abuela, Macrina la Mayor,. Ella le transmitió las tradiciones de su compatriota, San Gregorio Taumaturgo, y lo formó en hábitos de piedad y estudio. La influencia de Macrina fue crucial para Basilio, quien, a pesar de su éxito académico y profesional, se sintió insatisfecho con la vanidad del mundo y se volcó a la vida monástica, siguiendo el ejemplo de su hermana, Santa Macrina la Joven.
San Gregorio de Nisa
San Gregorio de Nisa también fue profundamente influenciado por su abuela y, más directamente, por su hermana, Santa Macrina la Joven, quien le introdujo en la vida monástica,. Gregorio de Nisa escribió la biografía de su hermana y plasmó sus conversaciones sobre la muerte y la resurrección en su tratado Sobre el Alma y la Resurrección,,.
San Pedro de Sebaste
San Pedro de Sebaste, el menor de los diez hijos de Basilio el Mayor y Emmelia, perdió a su padre siendo un bebé,. Su hermana mayor, Santa Macrina la Joven, se encargó de su educación, instruyéndole en la religión y dirigiéndole hacia la vida espiritual y ascética,.