Infancia y familia
Magdalena Sofía Barat nació en Joigny, localidad de la Borgoña francesa situada cerca de Auxerre. Pertenecía a una familia modesta: su padre, Jacques Barat, trabajaba como viticultor y tonelero, y su madre se llamaba Magdalena Foufé. Recibió el bautismo al día siguiente de su nacimiento.3
Desde su infancia mostró una inteligencia poco común y una marcada inclinación hacia la vida espiritual. Su hermano Louis Barat, sacerdote y hombre de amplia formación, desempeñó un papel decisivo en su educación. Durante la adolescencia le enseñó latín, griego, historia, ciencias naturales, español e italiano, además de introducirla en la lectura de los autores clásicos y en el estudio de la Sagrada Escritura y la teología.3,4
La Revolución francesa alteró profundamente la vida de la familia. Louis Barat rechazó la Constitución civil del clero y tuvo que afrontar la persecución política; más tarde permaneció encarcelado durante dos años. Aquella experiencia reforzó en Magdalena Sofía la conciencia de la fragilidad de la fe cristiana cuando faltan sacerdotes, escuelas y una formación religiosa sólida.5
Formación espiritual en París
Después de la etapa revolucionaria, Louis llevó a su hermana a París para completar su formación. Magdalena Sofía deseaba consagrarse a Dios y había considerado la posibilidad de ingresar en el Carmelo. Sin embargo, su hermano la puso en contacto con el padre Joseph Varin, sacerdote vinculado a los llamados Padres de la Fe, un grupo que trabajaba por la renovación de la vida religiosa y esperaba la restauración de la Compañía de Jesús.
El padre Varin buscaba una mujer capaz de fundar una comunidad dedicada a la adoración del Sagrado Corazón de Jesús, a la oración, al sacrificio y a la educación cristiana de las jóvenes. La propuesta coincidía con las aspiraciones espirituales y con las capacidades intelectuales de Magdalena Sofía. Ella aceptó aquella misión con humildad, aunque no conocía todavía su alcance histórico.3,5


