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Santa Margarita Clitherow

Santa Margarita Clitherow, conocida como la Perla de York, fue una laica católica inglesa y mártir de la persecución religiosa durante el reinado de Isabel I. Nacida hacia 1556 en York, acogió sacerdotes perseguidos, protegió la celebración clandestina de la misa y murió aplastada bajo un gran peso el 25 de marzo de 1586. La Iglesia católica la canonizó en 1970 como una de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales.1,2

Margaret Clitherow
Ver información de la imagenMargaret Clitherow, representación antigua. La fuente está aquí. Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanta Margarita Clitherow
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Margarita Clitherow
  • Perla de York
Descripciónmujeres dedicadas a los negocios, conversos y mártires
Fecha de Nacimiento1556
Lugar de NacimientoYork
Fecha de Muerte1586-03-25
Lugar de MuerteYork
NacionalidadInglesa
Lugar de FundaciónYork
Contexto HistóricoPersecución religiosa durante el reinado de Isabel I
Edad al Moriralgo más de treinta años
Enseñanzasmujeres dedicadas a los negocios, conversos y mártires
Escritos RelacionadosBiblia, Libro de la imitación de Cristo, Oficio menor de la Virgen María
EsposoJohn Clitherow
Estado de VidaLaica
Fecha de Beatificación15 de diciembre de 1929
Fecha de Canonización25 de octubre de 1970
Fecha de Celebración25 de marzo
Festividad25 de marzo
HijosDos de sus hijos llegaron a ser sacerdotes y su hija ingresó en la vida religiosa en Lovaina.
LugarYork, calle Shambles, castillo de York
Lugar de SepulturaEl lugar exacto donde reposó su cuerpo no ha podido determinarse.
MartirioMurió aplastada bajo un gran peso (peine forte et dure)
PadreThomas Middleton
Personas relacionadas
  • Pío XI
  • Pablo VI
Personas RelacionadasIsabel I, John Clitherow, John Mush, Thomas Thompson, William Hart, William Thirkill, William Ingleby, Pablo VI, Pío XI
TipoSanto

Tabla de contenido

Vida

Origen familiar y matrimonio

Margarita nació hacia 1556 en York, en el seno de una familia acomodada. Su padre, Thomas Middleton, ejercía el oficio de fabricante y comerciante de cera, había alcanzado la condición de ciudadano libre de York y ocupó el cargo de alguacil de la ciudad entre 1564 y 1565.1

El 8 de julio de 1571 contrajo matrimonio con John Clitherow en la iglesia de San Martín de Coney Street. Su esposo era un próspero carnicero y comerciante de ganado que también desempeñó funciones civiles en York. El matrimonio vivió en la calle Shambles, lugar relacionado posteriormente con la memoria de la santa.1

John Clitherow continuó practicando públicamente la religión oficial inglesa, pero no impidió que su esposa abrazara la fe católica ni que desarrollara actividades religiosas clandestinas. Además, uno de sus hermanos era sacerdote católico.3

Conversión al catolicismo

Margarita había recibido una formación protestante. Entre 1573 y 1574, aproximadamente dos o tres años después de su matrimonio, comenzó a estudiar la fe católica y se convirtió al catolicismo. Su confesor, John Mush, relacionó la conversión con la búsqueda de una verdad y de un consuelo cristiano que ella no encontraba en los ministros ni en la doctrina de la religión oficial, así como con el testimonio de sacerdotes y laicos que sufrían por la fe católica.3

La conversión transformó profundamente su vida. Margarita practicó una intensa vida de oración, penitencia y asistencia a los sacramentos. También ayudó a otras personas a reconciliarse con la Iglesia católica, en una época en la que la adhesión al catolicismo podía acarrear multas, prisión o la muerte.1,3

La persecución religiosa en Inglaterra

Durante el reinado de Isabel I, la legislación inglesa exigía la asistencia al culto oficial y castigaba la fidelidad pública a la Iglesia católica. Las autoridades consideraban delito la presencia de sacerdotes católicos formados en el extranjero y castigaban con extrema severidad a quienes les ofrecieran refugio o ayuda.

La situación empeoró después de la excomunión de Isabel I, pues la oposición religiosa adquirió una dimensión política a ojos del Gobierno. Sin embargo, los mártires católicos ingleses distinguían entre la obediencia debida a la autoridad civil en los asuntos temporales y la fidelidad a Dios y a la Iglesia en materia de fe. Pablo VI explicó que muchos de ellos conservaron el amor a su patria y la lealtad civil, pero no aceptaron renunciar a sus convicciones sobre la Eucaristía y la autoridad del papa.4

Prisiones y penitencias

Margarita sufrió varias detenciones. En una ocasión permaneció aproximadamente dos años en el castillo de York, cuyas celdas eran oscuras, húmedas y malsanas. Ella convirtió aquellos periodos de prisión en tiempos de oración y penitencia, con ayunos frecuentes que continuó después de recuperar la libertad.3

La persecución también afectó a su esposo, que tuvo que pagar multas por la ausencia de Margarita del culto oficial. Durante los últimos meses anteriores a su detención definitiva, las autoridades la mantuvieron bajo vigilancia y con restricciones de movimiento, en parte por haber enviado a su hijo a estudiar fuera de Inglaterra.5

Protección de sacerdotes católicos

Las habitaciones secretas

Margarita habilitó dos escondites para sacerdotes perseguidos. Uno estaba junto a su vivienda y permitía acceder a él sin llamar la atención de los vecinos. El segundo estaba en otro lugar de la ciudad y quedaba reservado para los momentos en que su propia casa dejaba de ofrecer seguridad.3,5

Uno de aquellos refugios incluía una pequeña cámara sacerdotal con una entrada tan estrecha que resultaba difícil encontrarla para quien no conociera su existencia. Allí ocultó a varios sacerdotes, entre ellos Thomas Thompson, William Hart, William Thirkill y William Ingleby. También guardaba los vasos sagrados, los libros y los ornamentos necesarios para la celebración de la misa.3

Su casa no funcionaba solo como refugio. Margarita procuraba que los católicos pudieran recibir los sacramentos cuando la presencia de un sacerdote lo permitía. La protección de clérigos constituía un delito castigado con la pena capital, pero ella mantuvo esta actividad hasta el final de su vida.1,3

Vida familiar y apostolado

Margarita combinaba sus responsabilidades domésticas y comerciales con una intensa actividad religiosa. Administraba con prudencia los negocios familiares y gozaba de la confianza de su esposo. Sus criados conocían la presencia de sacerdotes en la casa, pero guardaban el secreto y colaboraban en la protección de los perseguidos.3

Su carácter alegre y acogedor hizo que muchas personas acudieran a ella para pedir consejo, ayuda o consuelo. Incluso algunos vecinos de distinta confesión religiosa intentaron advertirle de los peligros que la amenazaban.3

Margarita comenzaba habitualmente el día con un largo periodo de oración y meditación. Cuando había un sacerdote disponible, asistía a misa y procuraba confesarse dos veces por semana. Conocía especialmente la Biblia, el Libro de la imitación de Cristo y una obra de ejercicios espirituales. También aprendió de memoria el Oficio menor de la Virgen María en latín.5

Arresto y proceso judicial

Registro de la casa

El 10 de marzo de 1586, mientras John Clitherow se encontraba fuera, las autoridades registraron la vivienda familiar. Los agentes encontraron a varios niños y a un maestro llamado Stapleton, a quien confundieron con un sacerdote. El maestro logró escapar por el escondite secreto, pero los agentes interrogaron y amenazaron a los niños.5

Finalmente, un muchacho de once años reveló, bajo presión, la entrada de la cámara sacerdotal. Aunque ningún sacerdote estaba oculto en aquel momento, los agentes encontraron vasos sagrados y libros utilizados para la misa. Margarita fue detenida y trasladada primero ante el Consejo del Norte y después al castillo de York.5

La negativa a defenderse

El tribunal acusó a Margarita de haber acogido sacerdotes, haber facilitado la celebración de la misa y haber participado en actos prohibidos por la legislación religiosa. Los jueces le pidieron que declarase si era culpable o inocente y que aceptara un juicio ordinario.

Margarita se negó a responder en esos términos. No quería que sus hijos, sus criados y sus amigos fueran llamados como testigos contra ella. Si declaraban para salvarla, podían incurrir en perjurio; si decían la verdad, contribuirían a su condena. Su negativa pretendía protegerlos de aquella disyuntiva.1,6

Ante su negativa a presentar una declaración formal, el tribunal aplicó la pena conocida como peine forte et dure, que consistía en aplastar al acusado bajo un peso creciente hasta provocarle la muerte. El juez Clinch habría mostrado cierta disposición a salvarla, pero otros miembros del Consejo del Norte impusieron la condena.6

Al escuchar la sentencia, Margarita respondió con serenidad: «Dios sea bendito; no soy digna de una muerte tan buena».1,6

Martirio

Ejecución en York

Margarita pasó sus últimos días encarcelada en una casa situada junto al puente sobre el río Ouse. No pudo despedirse libremente de sus hijos y solo vio una vez a su esposo, bajo la vigilancia del carcelero. La víspera de la ejecución confeccionó su propia mortaja y dedicó gran parte de la noche a la oración.6

El 25 de marzo de 1586, solemnidad de la Anunciación, los oficiales la condujeron al lugar de la ejecución. Caminó descalza hasta la caseta de peaje situada cerca del puente de Ouse. Había enviado sus zapatos y sus medias a su hija como signo de que deseaba que siguiera el camino de la fe.1,6

Los verdugos la obligaron a tenderse en el suelo, con una piedra puntiaguda bajo la espalda. Ataron sus manos a unos postes y colocaron sobre su cuerpo una puerta de madera. Después añadieron grandes pesos hasta aplastarla. Murió aproximadamente quince minutos después. Sus últimas palabras fueron: «Jesús, Jesús, Jesús, ten misericordia de mí».1,6

Margarita tenía algo más de treinta años. Algunas narraciones antiguas afirmaron que podía estar embarazada, aunque este aspecto pertenece a las noticias transmitidas por fuentes hagiográficas antiguas y no constituye el centro de su reconocimiento litúrgico.1

Oración por los perseguidores

Antes de morir, Margarita oró por el papa, los cardenales, los sacerdotes, los gobernantes cristianos y la reina Isabel I. Pidió especialmente la conversión de la reina y la salvación de su alma. Esta actitud coincide con el testimonio de otros mártires católicos ingleses, que rezaron por su patria y por quienes habían participado en su captura y condena.6,4

La tradición conserva también algunos gestos simbólicos relacionados con su familia. Margarita envió a su esposo su sombrero como señal de respeto y a su hija sus zapatos y medias para expresar el deseo de que siguiera sus huellas. Dos de sus hijos llegaron a ser sacerdotes y su hija ingresó en la vida religiosa en Lovaina.1,6

Culto y canonización

Beatificación

La Iglesia católica beatificó a Margarita Clitherow el 15 de diciembre de 1929 durante el pontificado de Pío XI. Su nombre apareció entre los mártires ingleses reconocidos oficialmente por la Santa Sede.7

Canonización

El papa Pablo VI canonizó a Margarita Clitherow el 25 de octubre de 1970, junto con otros mártires de Inglaterra y Gales. La canonización reconoció su muerte como un martirio sufrido por fidelidad a la fe católica y a la celebración de los sacramentos.1

Margarita forma parte de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales, grupo que incluye sacerdotes, religiosos y laicos ejecutados entre los siglos XVI y XVII durante las persecuciones contra los católicos. La documentación litúrgica de la Santa Sede la describe como una mujer laica, madre de familia y experta en las tareas domésticas, condenada por haber acogido a un sacerdote y aplastada bajo un gran peso por negarse a presentar su defensa.2

Fiesta litúrgica

La Iglesia católica celebra su memoria el 25 de marzo, aniversario de su martirio y solemnidad de la Anunciación del Señor. En algunos calendarios litúrgicos aparece como memoria facultativa.

Legado espiritual

Santa Margarita Clitherow representa de modo singular la santidad laical. No fue religiosa ni ocupó un cargo eclesiástico. Vivió su vocación cristiana como esposa, madre, comerciante y responsable de un hogar que convirtió en lugar de acogida para los sacerdotes perseguidos.

Su figura une varias dimensiones de la vida católica:

  • Fidelidad a la Eucaristía, que la llevó a arriesgar la vida para proteger la misa.
  • Valentía moral, manifestada en su negativa a comprometer a sus hijos y servidores.
  • Espíritu penitencial, visible en sus ayunos, vigilias y peregrinaciones.
  • Caridad, expresada en la acogida de personas perseguidas y en la oración por sus adversarios.
  • Responsabilidad familiar, pues vivió su fe en medio de las tareas ordinarias del matrimonio y del hogar.

La tradición la considera patrona de las mujeres dedicadas a los negocios, de los conversos y de los mártires. Su memoria permanece especialmente vinculada a York, donde todavía se conservan lugares relacionados con su vida y una de sus manos en un relicario.6

Representación artística

La iconografía de Santa Margarita Clitherow suele mostrarla como una mujer de la época isabelina, arrodillada o de pie junto a una pesada puerta de madera. La puerta recuerda el instrumento utilizado para aplastarla y también alude a la entrada secreta que protegía a los sacerdotes en su casa.

Su representación puede incluir también atributos relacionados con la vida doméstica, la maternidad o el martirio. Estos elementos expresan la unión entre su existencia familiar y su testimonio público de fe.

Reliquias

Una de las manos de Santa Margarita Clitherow se conserva en un relicario en York. El lugar exacto donde reposó su cuerpo no ha podido determinarse.1,6

La conservación de la mano recuerda que su martirio no fue solo una convicción interior, sino un acto concreto de servicio: con sus manos administró su hogar, preparó los objetos necesarios para la misa, atendió a los perseguidos y afrontó finalmente la condena.

Citas y referencias

  1. Santa Margarita Clitherow, Enciclopedia Católica, Santa Margarita Clitherow (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 4, abril, 1972, 9 (1972). 2
  3. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 695 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9
  4. Prefacio, Papa Pablo VI. 40 mártires de Inglaterra y Gales (1535-1679) - Homilía, 1. 2
  5. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 696 (1990). 2 3 4 5
  6. Beato Santiago Bird, mártir (a.D. 1593), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 697 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  7. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 1, enero, 1930, 35 (1930).
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