Infancia y familia
Margarita María nació en Lhautecour, una localidad de la región de Borgoña en Francia, en el seno de una familia modesta pero profundamente cristiana. Sus padres, Claudio Alacoque, notario de profesión, y Filiberte Lamyn, destacaban más por sus virtudes que por su posición social. Fue la quinta de siete hermanos. Desde muy temprana edad, Margarita mostró una inclinación extraordinaria hacia la oración y el Santísimo Sacramento, prefiriendo el silencio y la contemplación a los juegos infantiles.1
A los nueve años hizo su primera comunión, momento en que inició severas mortificaciones corporales en secreto. Estas prácticas la llevaron a una parálisis que la postró en cama durante cuatro años. Al final de este período, tras un voto de consagración a la Virgen María prometiendo entrar en la vida religiosa, recuperó milagrosamente la salud.1 La muerte de su padre y las injusticias de un pariente sumieron a la familia en la pobreza, pero Margarita halló consuelo en la presencia eucarística de Cristo, quien se le aparecía frecuentemente como el Ecce Homo o el Cristo crucificado.3
Juventud y vocación
A los diecisiete años, recuperada la propiedad familiar, su madre la presionó para que se estableciera en el mundo mediante matrimonio. Margarita, creyendo que su voto infantil no era vinculante, accedió temporalmente, participando en diversiones mundanas como bailes y carnavales. Sin embargo, una visión de Cristo flagelado la reprendió por su infidelidad, recordándole sus pruebas de amor. Este episodio la marcó de por vida; siempre lamentó dos faltas: usar adornos superfluos y una máscara en carnaval para complacer a sus hermanos.1
El 25 de mayo de 1671, a los veintitrés años, ingresó en el convento de la Visitación en Paray-le-Monial, superando resistencias familiares. Allí enfrentó pruebas para confirmar su vocación: enfermedades, críticas y exigencias de vida común. El 22 de noviembre de 1672 profesó sus votos perpetuos, adoptando el nombre de Margarita María. Su constitución delicada contrastaba con su inteligencia y juicio, eligiendo siempre lo más repugnante a su naturaleza para mortificarse.1,4

