Nacimiento y familia
María Coronel nació en 1602 en Ágreda, una localidad castellana situada en el límite entre Castilla y Aragón. Su familia pertenecía a un ambiente cristiano y modesto; algunos autores antiguos la describieron como una familia noble venida a menos. La tradición vinculó además a sus antepasados con la fundación de un convento en Ágreda.
La espiritualidad de la futura religiosa se desarrolló en el contexto de la España católica de la primera mitad del siglo XVII, marcada por la reforma de las órdenes religiosas, la expansión misionera y una intensa devoción a la Virgen María.
Ingreso en la vida religiosa
En enero de 1619, María ingresó en el convento junto con su madre. Al mismo tiempo, su padre y dos hermanos abrazaron la vida franciscana. Este hecho convirtió a toda la familia en un ejemplo singular de consagración religiosa compartida.
María perteneció a la Orden de la Inmaculada Concepción, fundada por santa Beatriz de Silva y vinculada a la espiritualidad franciscana. Su vida transcurrió principalmente en el convento de Ágreda, dentro de la clausura contemplativa.
Abadesa y gobernante de la comunidad
A los veinticinco años fue elegida abadesa, pese a su resistencia personal, y recibió para ello la necesaria dispensa pontificia. Salvo un intervalo de tres años, desempeñó el cargo durante el resto de su vida.
La comunidad atravesaba entonces una etapa de decadencia material y disciplinar. Bajo su gobierno, el convento recuperó estabilidad económica y adquirió una intensa vitalidad espiritual. La tradición histórica presenta a María de Jesús como una superiora exigente consigo misma, dedicada a la observancia religiosa y al acompañamiento de sus hermanas.
Su autoridad no procedía solo del cargo. También influyeron su vida de oración, su capacidad de gobierno y la reputación de santidad que adquirió entre quienes la conocieron.