Infancia y familia
María Navidad Venegas de la Torre nació el 8 de septiembre de 1868 en un pequeño pueblo del municipio de Zapotlanejo, en el estado mexicano de Jalisco. Creció en un ambiente familiar sencillo, marcado por una intensa vida espiritual. Perdió a su madre durante la infancia y, a los diecinueve años, quedó también huérfana de padre. Después pasó al cuidado de una tía paterna.1
Desde joven manifestó una fuerte inclinación hacia la vida religiosa. El 8 de diciembre de 1898 ingresó en la Asociación de las Hijas de María, experiencia que fortaleció su vida interior, su espíritu de oración y su amor a Jesucristo presente en la Eucaristía.1
Ingreso en el Hospital del Sagrado Corazón
En 1905 deseaba consagrar enteramente su vida a Dios y al servicio de los demás. Por consejo de su director espiritual, participó en unos ejercicios espirituales en Guadalajara. A raíz de aquella experiencia, ingresó en una pequeña comunidad de mujeres dedicadas al cuidado de los enfermos en el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús, fundado por el obispo Atenógenes Silva y Álvarez Tostado.1
Allí trabajó como enfermera con entrega, abnegación y espíritu de servicio. Su trato humilde y afable le granjeó el afecto de sus hermanas, de los enfermos y de las personas que acudían al hospital. Consideraba a los obispos y sacerdotes como una prolongación de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y les profesaba una veneración particular.1
Su servicio hospitalario marcó profundamente su espiritualidad. Para ella, el cuidado del enfermo no constituía solo una tarea asistencial, sino una forma concreta de amar a Cristo en la persona que sufría. San Juan Pablo II resumió esta actitud al afirmar que la Madre Venegas enseñaba a sus religiosas a reconocer en los pobres, los enfermos y los ancianos la imagen viva de Cristo.2



