El contexto eclesial: presencia y misión en Venezuela
El proceso fundacional aparece inserto en una historia eclesial más amplia. En 1926, por petición de la autoridad arquidiocesana de Caracas, llegaron a la ciudad religiosas francesas relacionadas con el carisma de servicio y con el marco del culto al Santísimo. Tras la convivencia inicial, Rendiles tomó la decisión de entrar en esa congregación en 1927.
De la etapa inicial a la nueva configuración institucional
Con el paso de los años, el crecimiento y la organización de la obra en Venezuela llevaron a una evolución institucional. La biografía en clave eclesial describe que, ante la falta de medios para la comunicación entre Europa y Venezuela durante el tiempo de crisis internacional, se generaron diferencias entre grupos y esa situación empujó a una reorganización.
Cuando se consolidó la necesidad de autonomía, el itinerario institucional condujo a separar la rama venezolana y a construir un instituto nuevo. En 1965, la Madre Carmen fue elegida Superiora General del nuevo instituto, las Ancillarum Iesu.
Su prioridad: formación espiritual de las hermanas
La vida de gobierno de Santa María del Monte Carmelo Rendiles se describe con un énfasis nítido en la formación espiritual. La Madre Carmen sostuvo que el ministerio no equivale a «honor», sino a servicio.
Además, unió oración personal y oración comunitaria, recordando que la vida orante de las religiosas no nace de una costumbre social, sino de una necesidad espiritual comparable a la respiración en el cuerpo.
La atención a las hermanas enfermas ocupó un lugar central, con una cercanía que la biografía presenta como un rasgo de su modo de gobernar.