Orígenes bíblicos y del monte Carmelo
El monte Carmelo, situado en la costa mediterránea de Israel, aparece en la Sagrada Escritura como escenario de la confrontación del profeta Elías contra los profetas de Baal (1 Reyes 18) y como refugio de los «hijos de los profetas» (2 Reyes 1‑2)3,4. Estas referencias bíblicas dieron al monte un carácter sagrado que, siglos después, sirvió de fundamento para la vida eremítica de los primeros hermitas que, bajo la guía de Elías, se establecieron allí3.
Fundación de la Orden Carmelita
A comienzos del siglo XII, bajo la autoridad del patriarca de Jerusalén, San Alberto de Vercelli, se redactó la primera regla que organizó a los ermitaños del Monte Carmelo en una comunidad religiosa (la Regla de San Alberto, 1208‑1210)5,6. La regla fue aprobada por el Papa Honorio III en 1226, marcando el reconocimiento oficial de la orden y su vínculo permanente con la Virgen María5.
Desarrollo del culto mariano
La devoción a la Virgen bajo el título de Nuestra Señora del Monte Carmelo se consolidó entre 1376‑1386, cuando los Carmelitas instituyeron una fiesta para celebrar la aprobación papal de su constitución y, según la tradición, la entrega del escapulario a San Simón Stock en 12511,2. El Papa Benedicto XIII extendió la celebración a toda la Iglesia en 1726, convirtiéndola en una fiesta universal del calendario litúrgico1.
