Infancia y familia
Santa María Eufrasia Pelletier nació el 31 de julio de 1796 en la isla de Noirmoutier, en la región francesa de la Vendée. Recibió en el bautismo el nombre de Rose Virginie Pelletier. Sus padres, Julien Pelletier y Anne-Françoise Mourain, practicaban la fe católica en un contexto marcado por las persecuciones y conflictos religiosos de la Revolución francesa.3,4
La familia buscó refugio en Noirmoutier para protegerse de las persecuciones contra los católicos. La educación familiar transmitió a Rose Virginie una piedad intensa y una especial sensibilidad hacia los pobres y las personas necesitadas. La muerte de su padre, ocurrida en 1806, afectó profundamente a la familia.3,4
Durante su juventud recibió formación en instituciones dirigidas por religiosas. Más tarde estudió en Tours, donde descubrió con mayor claridad su vocación a la vida consagrada. Su temperamento, caracterizado por la energía, la disciplina y la compasión, encontró una orientación concreta en el servicio a mujeres y jóvenes expuestas a la marginación moral y social.3,4
Entrada en la Orden de Nuestra Señora de la Caridad
En 1814 ingresó en el monasterio de Tours de la Orden de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, fundada por san Juan Eudes en el siglo XVII. Esta institución acogía a mujeres y muchachas en situación de peligro y procuraba ofrecerles acompañamiento espiritual, educación cristiana y medios para comenzar una vida nueva.1,5
Al entrar en la vida religiosa adoptó el nombre de sor María de Santa Eufrasia. Tras el periodo de formación profesó los votos religiosos y recibió pronto responsabilidades relacionadas con la atención y dirección de las mujeres acogidas en el monasterio. La comunidad reconoció en ella una notable capacidad de gobierno, prudencia y entrega apostólica.3,4
Aún joven, fue elegida superiora de la casa de Tours. Su tarea no consistía solo en organizar la vida interna del convento: también procuraba que las mujeres acogidas recibieran una formación que les permitiera recuperar la dignidad, la estabilidad y la vida cristiana.2,6




