La santificación de María Goretti mediante el martirio por la defensa de su pureza fue reconocida por la Iglesia Católica. El 27 de abril de 1947, María Goretti fue proclamada beata por el Papa Pío XII,. Tres años más tarde, el 24 de junio de 1950, el mismo Papa Pío XII la canonizó en la Plaza de San Pedro, en presencia de una multitud inmensa, incluyendo a su madre Assunta Goretti, entonces de ochenta y dos años, y a sus hermanos,. Este fue uno de los eventos de canonización más concurridos de la historia.
Pío XII se refirió a ella como «la dulce pequeña mártir de la pureza»,,. En su homilía de canonización, el Papa Pío XII la presentó como un ejemplo luminoso para los jóvenes, especialmente en un mundo que a menudo lucha por comprender la belleza y el valor de la castidad. El 6 de julio se celebra su fiesta.
El Perdón y la Conversión de Alessandro Serenelli
La historia de Santa María Goretti no estaría completa sin mencionar la extraordinaria conversión de su asesino, Alessandro Serenelli. Condenado a prisión, Alessandro se convirtió en 1910. Se relata que María Goretti se le apareció en sueños, recogiendo flores y ofreciéndoselas, lo que marcó un cambio profundo en él. Tras cumplir su condena, en 1928, Alessandro pidió perdón a Assunta Goretti, la madre de María, y comulgó junto a ella. Vivió el resto de su vida en un estado de arrepentimiento y expiación, llegando a ser jardinero en un convento capuchino,. Este acto de perdón, tanto de María en su lecho de muerte como de su madre, subraya la importancia de la misericordia en la enseñanza católica.
Maestra de Castidad y Fortaleza
Santa María Goretti es un modelo de pureza y fortaleza, especialmente para los jóvenes. En una época marcada por el materialismo práctico y la violencia, su vida se convierte en un mensaje de esperanza. Con su heroísmo silencioso, María Goretti enseña a redescubrir en Cristo el valor de la verdad que libera al hombre de la esclavitud de las realidades materiales, y a saborear la auténtica belleza y el bien que vence al mal. Su ejemplo anima a todos los bautizados a la santidad, a defender la pureza del corazón y del cuerpo, y a luchar contra el mal y el pecado a través de la oración y la observancia de los mandamientos.
La Iglesia ha reconocido el papel de la familia como el primer y fundamental lugar para la santificación de sus miembros, y el ambiente familiar de María le permitió asimilar una confianza inquebrantable en el amor providente de Dios. Su martirio, que ocurrió a principios del siglo XX, fue visto como un presagio del «siglo de los mártires».
Devoción y Santuarios
La devoción a Santa María Goretti se ha extendido por todos los continentes, inspirando admiración y una sed de Dios. El santuario de la Madonna delle Grazie en Nettuno, donde reposan sus restos mortales, es un destino constante de peregrinaciones. La historia de María Goretti es única en la hagiografía, destacando la fuerza de la gracia divina que otorga a los indefensos la fuerza del martirio,.
Su vida es un recordatorio de que la virginidad, en el sentido moral, significa la reverencia por la integridad corporal sugerida por un motivo virtuoso, y puede existir incluso después de una violación corporal cometida contra la voluntad de una mujer. El martirio de Santa María Goretti por la defensa de una virtud cristiana la hace tan mártir como si hubiera muerto por la fe cristiana.