Orígenes y fundación
La primera iglesia dedicada a la Virgen María se estableció en Pamplona en el siglo X, cuando el rey Sancho Ramírez impulsó la reforma cluniacense del monasterio de Leyre y la consolidación del episcopado pamplonés1. El obispo Sancho de Larrosa consagró la nueva catedral, cuya construcción se completó en 1124, marcando el inicio de una larga fase de ampliaciones y reformas1.
Desarrollo medieval
Durante la Edad Media la catedral adquirió gran prestigio. En 1191 el obispo Pedro de Artajona obtuvo del papa Celestino III la confirmación de todos los privilegios eclesiásticos de Pamplona, y también recibió reliquias de San Firmino que fueron incorporadas al culto local1. En el siglo 13 la catedral pasó a ser sede de un capítulo de canónigos bajo la regla de San Agustín, reforzando su papel como centro de formación clerical1.
Renacimiento y barroco
A finales del siglo 14 y durante el reinado de Carlos III el Noble, la catedral fue reconstruida y ampliada, recibiendo una parte de los ingresos reales durante doce años1. En el siglo 15 el obispo Martín de Zavala, partidario del antipapa Pedro de Luna, colaboró en la erección de nuevas naves y capillas. En 1400 el emperador Manuel Paléologo donó a la catedral una partícula de la verdadera cruz y una pieza del manto azul de Cristo, reliquias que aún se conservan en el tesoro catedralicio1. El siglo 18 vio la finalización de la fachada bajo la dirección del obispo Sancho de Oteyza1.

