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Santa Mariana Cope de Molokai

Santa Mariana Cope de Molokai, también conocida como madre Mariana de Molokai, fue una religiosa franciscana germano-estadounidense que dedicó gran parte de su vida al cuidado de las personas afectadas por la enfermedad de Hansen en Hawái. Nacida en 1838 y fallecida en 1918, destacó por su servicio a los enfermos, la educación de niñas y jóvenes y la defensa de quienes vivían aislados en la península de Kalaupapa. La Iglesia católica la canonizó el 21 de octubre de 2012.1,2

Mother Marianne Cope in her youth
Ver información de la imagenLa madre Marianne Cope en su juventud, hacia 1883. http://www.sosf.org/marianne%20cope%201883.jpg, autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanta Mariana Cope de Molokai
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Anna Barbara Cope
  • Mariana
  • madre de los leprosos
TítuloSanta
Cargo EclesiásticoSuperiora general
Fecha de Nacimiento1838-01-23
Lugar de NacimientoHeppenheim, Alemania
Fecha de Muerte1918-08-09
Lugar de MuerteKalaupapa, Molokai, Hawái
NacionalidadGermanoestadounidense
SexoFemenino
Edad al Morir80
Estado de VidaVida consagrada
Fecha de Beatificación14 de mayo de 2005
Fecha de Canonización21 de octubre de 2012
Festividad9 de agosto
LugarHeppenheim, Utica, Siracusa, Honolulu, Oahu, Maui, Molokai, Kalaupapa
Lugar de SepulturaSiracusa, Nueva York
Miembro deHermanas del Tercer Orden de San Francisco
Personas relacionadas
  • Benedicto XVI
  • Benedicto XVI
Personas RelacionadasSan Damián de Veuster, Benedicto XVI, José Saraiva Martins
TipoSanto

Tabla de contenido

Biografía

Infancia y familia

Mariana Cope nació con el nombre de Anna Barbara Cope el 23 de enero de 1838 en Heppenheim, en Alemania. Cuando tenía aproximadamente un año, su familia emigró a los Estados Unidos y se estableció en Utica, en el estado de Nueva York. Allí creció en un ambiente familiar marcado por la fe católica. Desde joven desarrolló una sensibilidad especial hacia las personas necesitadas y una disposición constante al servicio.1,3

La experiencia de la enfermedad, la pobreza y la marginación influyó profundamente en su vocación. Su futura misión no nació de una búsqueda de reconocimiento, sino de la convicción de que la caridad cristiana exigía acercarse a quienes sufrían y devolverles dignidad, atención y esperanza.

Entrada en la vida religiosa

En 1862 ingresó en la Congregación de las Hermanas del Tercer Orden de San Francisco de Siracusa, en Nueva York, y adoptó el nombre religioso de Mariana. Durante los primeros años de su vida consagrada ejerció tareas de enseñanza y participó en la organización de obras sanitarias.1,3

Su congregación fundó y administró hospitales en Utica y Siracusa. Mariana adquirió así una amplia experiencia en la atención de enfermos, la dirección de comunidades y la gestión de instituciones dedicadas al cuidado de personas vulnerables. En 1877 fue elegida superiora general, responsabilidad que desempeñaba cuando recibió la llamada misionera relacionada con Hawái.1,4

La misión en Hawái

La llamada del obispo de Honolulu

Durante la segunda mitad del siglo XIX, las autoridades de Hawái buscaron religiosas que atendieran a las personas afectadas por la enfermedad de Hansen, entonces llamada habitualmente lepra. Varias congregaciones declinaron la petición debido al riesgo sanitario y a la dureza de las condiciones de vida en las colonias de aislamiento.

Mariana, como superiora de su congregación, aceptó la invitación del obispo de Honolulu. En 1883 partió hacia Hawái acompañada por seis hermanas. La decisión implicaba abandonar la seguridad de su comunidad y asumir una misión en favor de personas apartadas de sus familias y de la sociedad. El cardenal José Saraiva Martins interpretó aquella respuesta como una disponibilidad semejante a la del profeta Isaías: «Aquí estoy, envíame».4,5

Trabajo en Oahu y Maui

Las religiosas comenzaron su labor en el hospital destinado a los enfermos de Honolulu, en la isla de Oahu. Mariana organizó la atención cotidiana, mejoró las condiciones de los pacientes y procuró que el cuidado sanitario estuviera unido al acompañamiento humano y espiritual.1,4

Más tarde fundó el hospital Malulani, en Maui, y abrió una casa para niñas cuyos padres padecían la enfermedad de Hansen. Estas iniciativas mostraban una preocupación que iba más allá del tratamiento médico: Mariana quería proteger a los menores, ofrecerles educación y evitar que la enfermedad de sus progenitores determinara por completo su futuro.3,2

Kalaupapa y el servicio a los marginados

Llegada a Molokai

Cinco años después de su llegada a Hawái, Mariana aceptó abrir una casa para mujeres y niñas en la isla de Molokai. Se trasladó personalmente a la península de Kalaupapa, donde vivían aisladas muchas personas afectadas por la enfermedad. Su decisión redujo prácticamente todo contacto ordinario con el mundo exterior.3,6

La colonia de Kalaupapa reunía a personas que habían perdido el contacto con sus familias y que soportaban no solo los efectos físicos de la enfermedad, sino también el rechazo social y la soledad. Mariana creó un ambiente de acogida, protección y respeto. Su casa ofreció seguridad a mujeres y niñas, mientras que su labor general abarcó la asistencia sanitaria, la educación, la organización comunitaria y el acompañamiento religioso.

Colaboración con san Damián de Veuster

En Molokai colaboró con el sacerdote belga san Damián de Veuster, conocido por su dedicación heroica a los enfermos. Mariana cuidó de él durante los últimos meses de su vida y, después de su muerte en 1889, continuó su apostolado entre los hombres afectados por la enfermedad.1,3,2

La colaboración entre ambos santos no consistió solo en compartir tareas asistenciales. También expresó una misma convicción cristiana: las personas enfermas no podían reducirse a su diagnóstico ni quedar definidas por el aislamiento impuesto por la sociedad. Mariana reconocía en cada paciente a una persona con dignidad, historia, necesidades espirituales y derecho a recibir amor.

Una maternidad espiritual

La actitud de Mariana le valió el título de «madre de los leprosos». Atendía a los enfermos con firmeza y ternura, los educaba y procuraba que conservaran la esperanza. El cardenal Saraiva Martins la comparó con el buen samaritano del Evangelio, porque convirtió la compasión en una entrega concreta y perseverante.4,5

Su servicio incluía acciones ordinarias y esenciales: cuidar a los enfermos, acompañar a los moribundos, organizar viviendas, proteger a las jóvenes y sostener la vida comunitaria. En una época en la que los recursos médicos contra la enfermedad eran muy limitados, su presencia ofrecía algo que ninguna institución podía proporcionar por sí sola: cercanía humana, respeto y amor cristiano.

Espiritualidad

Una vocación franciscana

Mariana vivió su vocación dentro de la tradición franciscana. Su servicio a los enfermos recordaba el camino espiritual de san Francisco de Asís, cuya conversión estuvo relacionada con el encuentro misericordioso con los leprosos. La tradición franciscana contemplaba en los pobres y sufrientes una presencia que reclamaba humildad, fraternidad y servicio.7,5

Su espiritualidad no separaba la oración de la acción. La Eucaristía, la devoción a la Virgen María y la oración constituían el fundamento de su perseverancia. La fuerza para afrontar el aislamiento y el riesgo no procedía de una autosuficiencia personal, sino de una vida interior orientada hacia Cristo.4,5

La caridad como entrega

La Iglesia ha presentado a Mariana como ejemplo de una caridad que compromete toda la existencia. Su misión exigía renuncia, disciplina y valentía, pero también capacidad de organización, prudencia y constancia. No actuó movida por un gesto pasajero de compasión, sino por una entrega estable que duró décadas.

El cardenal Saraiva Martins resumió su actitud con estas palabras atribuidas a la propia religiosa: «No espero un lugar elevado en el cielo. Me bastará un pequeño rincón donde pueda amar a Dios por toda la eternidad». La frase expresa su humildad y su rechazo de cualquier búsqueda de prestigio personal.4,5

Últimos años y muerte

Mariana permaneció en Kalaupapa durante aproximadamente treinta años. En total, dedicó alrededor de treinta y cinco años de su vida al servicio de las personas afectadas por la enfermedad de Hansen en Hawái. Vivió junto a ellas, compartió sus sufrimientos y continuó trabajando hasta una edad avanzada.1,4

Murió en Kalaupapa el 9 de agosto de 1918. Recibió sepultura entre las personas a las que había servido durante tantos años, en el lugar que había convertido en su hogar y campo de apostolado. En 2004 sus restos fueron trasladados a la capilla de la casa madre de su congregación en Siracusa.1

Beatificación y canonización

La Iglesia beatificó a Mariana Cope el 14 de mayo de 2005 durante el pontificado de Benedicto XVI. La celebración presentó su vida como una expresión eminente de la espiritualidad franciscana y de la entrega cristiana a los enfermos y marginados.1,5

Benedicto XVI la canonizó el 21 de octubre de 2012 en la basílica de San Pedro, junto con otros beatos, entre ellos san Damián de Molokai, santa Kateri Tekakwitha y santa Carmen Sallés. El papa destacó su llegada a Hawái con seis hermanas, su trabajo en hospitales y casas de acogida y su posterior entrega en Molokai.3,2

La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 9 de agosto, aniversario de su muerte. Su canonización reconoció oficialmente una vida caracterizada por la fe, la fortaleza, la misericordia y el servicio a quienes sufrían exclusión.

Legado

Defensa de la dignidad humana

Santa Mariana Cope mostró que la atención a los enfermos debe incluir el cuidado integral de la persona. Su actividad comprendía la asistencia sanitaria, pero también la educación, la protección de los menores, la organización de espacios seguros y la reconstrucción de vínculos comunitarios.

Su legado conserva una relevancia particular para la pastoral de la salud y para la acción social de la Iglesia. La enfermedad no anulaba la dignidad de los habitantes de Kalaupapa; tampoco justificaba el abandono afectivo. Mariana respondió a esa realidad con una presencia estable y cercana.

Modelo de vida consagrada

Su trayectoria manifiesta que la vida religiosa puede unir contemplación, organización institucional, servicio sanitario y misión evangelizadora. Antes de llegar a Molokai, Mariana ya había ejercido responsabilidades de gobierno y había participado en la creación de hospitales. Esa experiencia preparó su labor misionera, aunque la misión exigió de ella una entrega nueva y más radical.4,5

Benedicto XVI la presentó como un ejemplo luminoso de la tradición católica de las religiosas dedicadas a la enfermería y como una mujer animada por el espíritu de san Francisco.6,2

Significado cristiano

La vida de Santa Mariana Cope de Molokai expresa una forma concreta de seguir a Cristo: acercarse al sufrimiento, reconocer la dignidad de cada persona y perseverar junto a quienes otros prefieren olvidar. Su santidad no consistió solo en aceptar grandes sacrificios, sino en convertir cada tarea cotidiana en una obra de misericordia.

Para la Iglesia, Mariana representa la unión entre fe y caridad, entre oración y servicio, y entre la misión evangelizadora y la defensa de los más vulnerables. Su memoria permanece vinculada a Molokai porque allí hizo visible, mediante una vida entregada, que ningún enfermo ni ningún marginado queda fuera del amor de Dios.

Citas y referencias

  1. Resumen biográfico, Dicasterio para las Causas de los Santos. Marianne Cope (1838-1918) - Biografía, 1 (2012). 2 3 4 5 6 7 8 9
  2. Santa Misa y canonización de los beatos Santiago Berthieu, Pedro Calungsod, Juan Bautista Piamarta, Carmen Sallés y Barangueras, Marianne Cope, Kateri Tekakwitha, Anna Schäffer, Papa Benedicto XVI. 21 de octubre de 2012: Santa Misa y canonización de los beatos Santiago Berthieu, Pedro Calungsod, Juan Bautista Piamarta, Carmen Sallés y Barangueras, Marianne Cope, Kateri Tekakwitha, Anna Schäffer, 1 (2012). 2 3 4 5
  3. Papa Benedicto XVI. Marianne Cope (1838-1918) - Homilía, 1 (2012). 2 3 4 5 6
  4. La vida de la beata Marianne Cope es una maravillosa obra divina, Card. José Saraiva Martins. Marianne Cope (1838-1918) - Homilía de beatificación, 4. 2 3 4 5 6 7 8
  5. Dicasterio para las Causas de los Santos. Ascensión del Corazón de Jesús: Homilía de beatificación (14 de mayo de 2005), 4 (2005). 2 3 4 5 6 7
  6. Papa Benedicto XVI. Anna Schäffer (1882-1925) - Homilía, 1 (2012). 2
  7. Traducción italiana de las partes pronunciadas en español e inglés:, Card. José Saraiva Martins. Marianne Cope (1838-1918) - Homilía de beatificación, 6.
Modificado el 21 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.08Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/r776vvgcp

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